Retener hembras duplicaría en cinco años stock de carne

Campo

Corrieron y corren ríos de tinta sobre el tema: «precio de la carne vacuna» y ahora desde el gobierno se nota una falta de respuesta a cómo solucionar el problema. Hasta ahora hubo agravios, diatribas y ruegos; se pudieron escuchar frases como: «falta de materia gris», «oligarquía vacuna», «no sean avaros, sean solidarios», «se crea el registro para exportaciones», «si suben los precios en Liniers, al gobierno no le va a temblar la mano para subir las alícuotas de las retenciones» y tantas cosas más, sin ver cuál es la verdadera razón para atacar el problema del aumento en el precio de la carne.

El mercado de Liniers es transparente y refleja a través de remates a viva voz el precio del animal. Es tan grande el universo de productores y compradores que se asemeja bastante a un mercado de competenciaperfecta. Se asemeja, pero no lo es, dado que una parte importante del comercio de animales vacunos se hace por afuera de ferias y mercados, con lo que la hacienda así comercializada tratada fuera de estos centros de concentración, tanto en su precio, en su peso como en los impuestos que devengue, no es transparente.

  • Precios
  • Recién ahora la señora ministra se da cuenta de que aunque en Liniers los precios operen a la baja, ésta no se registra en los mostradores; es que los grandes actores hacen sus operaciones por fuera del circuito. Entonces ahora ella pide que aquéllos, entre los que sitúan las grandes carnicerías y los supermercados, reflejen los movimientos de Liniers y, reitero, esto no sucede porque estos grandes industriales de la carne no operan en los mercados concentradores o sea a través de mercados y ferias.

    Una acertada política del gobierno sería desarrollar la oferta de carne. Los productores no son enemigos; el gobierno debe trabajar con ellos. Por más que acuerden con las asociaciones o sociedades que los agrupan, si a los productores no les conviene el negocio, no venderán o no producirán más. Sabemos que aumentó el consumo interno de este producto y que aumentaron las exportaciones, lo que hace que la solución pase por aumentar la oferta.

    Al respecto dividiré el tema en dos partes: 1) comercio, 2) producción. Con respecto al primero, el gobierno debería disponer que todo el comercio de carnes se haga a través de ferias y mercados, y allí veremos aumentar en gran medida la oferta de animales en forma pública y no privada entre partes. Que en cada casa de remates se note la presencia de inspectores de la AFIP y del SENASA.

    Al aumentar la oferta públicade un producto sensible en la canasta, se producirá una tendencia a la baja. También de esta manera al ser mayor la cantidad de animales públicamente rematados, subirá mucho la recaudación impositiva, pues en todas las operaciones el peso del animal y su categoría no podrán disfrazarse.

    La solución a mediano y largo plazo es aumentar la cantidad, el stock de animales y ello sólo es posible si se sostiene una política ganadera centrada en la retención de hembras o de vientres, como se la conoce. Allí se debe centrar la política del gobierno, como dije, a mediano y largo plazo. Desde varios sectores, entre ellos la SRA, a través de su vicepresidente, Hugo Biolcati, aseveran que desde hace años el stock es el mismo -no crece- y ello es porque no hay políticas ganaderasde mediano y largo plazo. Volviendo al centro del tema, por ejemplo, si del total del stock ganadero estimamos que la mitad son hembras y sólo pueden ir a faena aquellas de descarte, nos encontramos con que -de contar con una política de retención de vientres- se podrán preñar de 15 a 20 millones de hembras, y con una parición de 50%, el stock crecerá a razón de 10 millones de animales por año. De observar una conducta similar por cinco años, podremos duplicar la oferta de animales y así resolvería el país la oferta de carne vacuna.

    Si esto se entiende y se acepta, la política de Estado debe estar orientada a darle facilidades al productor, para que éste retenga los vientres (las hembras)y para ello existen varias herramientas, desde incentivos fiscales hasta créditos para retención de vientres a tasa subsidiada, etc. (invirtiendo en este tema un poco del superávit fiscal). Así crecerá la oferta de ganado en pie y el precio se equilibrará a la baja. A corto plazo, es razonable que el gobierno y los sectores involucrados hagan acuerdos y, sumado a ello, que la comercialización se haga totalmente en ferias y mercados, y a mediano y largo plazo un incremento de la oferta protegiendo vientres. Así como está el tema, la falta de un incremento en los stocks me hace pensar que la oferta de carne por parte del sector ganadero es débil o, como se dice comúnmente, «débil es la carne».

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