27 de septiembre 2006 - 00:00

Ruralistas preocupados por "declaraciones de campaña"

Los acontecimientos ocurridos en los últimos días me dejaron preocupado. Tal vez, el hecho de que día a día nos estemos acercando a 2007, un año electoral, esté potenciando esta realidad de tener que escuchar a muchos políticos que hacen politiquería.

No conozco cómo se manejan los candidatos en otra parte del mundo, lo que sí me parece es que en la Argentina se tiene la particularidad, como dijo en la tribuna de Río Cuarto el gobernador De la Sota, que todos están convencidos de que con ellos empieza la solución, que los que pasaron o los contrincantes son todos unos ignorantes y que la solución viene a través de una fórmula de un pluralismo pero de pensamiento único.

  • Insinuación

  • Lástima que estas palabras también se dijeron dentro del contexto de una puja electoral, de demostración de poder, para terminar convirtiéndose tan sólo en una insinuación y según su autor, no estaban dirigidas a quien todos pensábamos que era el receptor natural.

    Y en esto de descalificar para conseguir voluntades, nos encontramos con las palabras de Roberto Lavagna en una reunión con productores del CRA centro, donde tilda a la dirigencia agropecuaria nacional como vacía de ideas y de propuestas. Quizás mi reacción rápida es porque me toca directamente, pero creo que es mucho más profunda porque estuve en varias reuniones con Lavagna, llevándole propuestas concretas en el tema agropecuario y siempre fuimos despedidos con su habitual sonrisa, tal vez la haya aprendido en sus largos años como diplomático.

    ¿O podemos olvidar que cuando veíamos la posibilidad de exportación de carne le llevamos un plan ganadero que fue rechazado?

    ¿O cuando le pedimos la posibilidad de que el campo tenga amortización acelerada en todas las inversiones de bienes, era el momento que promocionaba la famosa Ley Techint, nos dijo que el campo no necesitaba de subsidios? ¿O cuando le propusimos que una parte de la compra de los fertilizante fuera a cuenta de Ganancias, nos derivó a la AFIP convencido de nuestro fracaso? ¿O cuando en lechería nos pusimos de acuerdo tanto la producción como la industria en varias pautas comerciales y económicas, nos elevó las retenciones a las exportaciones con el pretexto de incumplimientode un acuerdo, luego de haberlo incentivado al pedir que mandaran una dudosa carta a parte de la cadena?

  • Atracción

    Y en algo tengo que ser sincero. Cuando habla de «que no está ligado a sectores de derecha o al populismo y camina hacia una alternativa de centroprogresismo», la idea es realmente atractiva. Pero cuando uno observa sus antecedentes como secretario de Alfonsín, como diplomático de Menem y de De la Rúa, y como ministro de Economía de Duhalde y Kirchner, realmente nos cuestionamos que en estos treinta años en la función pública no haya levantado la voz ante las políticas implementadas por sus superiores.

    Siguiendo con la cuestión de los mensajes políticos, encontramos también en los diarios de estos días el encuentro del presidente Néstor Kirchner en Wall Street con inversores del extranjero donde les aseguró que en la Argentina existen reglas claras para la inversión y que no se abandonará la previsibilidad. Me imagino el comentario del empresario norteamericano que compró un frigorífico exportador en la Argentina y a los dos meses le cerraron la exportación de carne. O del exportador de trigo de ese origen que está en la Argentina, que tiene que tributar las retenciones a la exportación a un valor, tendiendo el mercado otro y que se debe enterar con tiempo de cualquier modificación para hacer los contratos antes que esto suceda. O los supermercados y empresas de venta masivas de ese país que están en la Argentina y que son llamados por funcionarios del gobierno para sugerirles que no aumenten los precios. O el que invirtió en una industria láctea y se acostó con los reintegros y se levantó sin ellos, o se acostó con 5% de retenciones en los lácteos y se levantó con 15%.

    La realidad nos demuestra que todos estos mensajes mueren por su propio incumplimiento. Lo difícil es llegar a todos los rincones del país para que no crean todo lo que les dicen.

    La historia nos demuestra que en esto de cumplir con la obligación de hacer un país mejor, el campo -con esta dirigencia- produjo prácticamente 100% más en estos últimos 30 años ya que pasamos de 40 millones de toneladas de granos a 80 millones, de 5 mil millones de litros de leche a 10 mil millones.

    Nuestra pregunta es: ¿ todos cumplimos con este compromiso de hacer un país mejor?
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