Generalmente, en el momento de la cosecha, los productores venden a precio hecho -se entrega y se cobra o se hacen contratos a fijar precio -se entrega y se le pone precio más adelante, cobrando en ese momento-. De esta forma se intenta «mover» la mayor cantidad de la oleaginosa a los destinos habituales, que son las fábricas de aceite.
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