Tomateros del Valle Medio piden intervención y frenan la cosecha

Campo

Lamarque (especial de «La Mañana del Sur») - Los productores de tomate decidieron no iniciar la cosecha que estaba planificada para comenzar hoy, hasta que no se llegue a un acuerdo con las industrias por el precio de su producción, ya que al pesificarse los contratos pierden el posible margen de ganancia que podían obtener.

Los contratos establecían que se pagaría el kilo de tomate a u$s 0,07 el kilo y ahora al pasar a pesos serán siete centavos, pero los productores pretenden que se ascienda a $ 0,09, ya que aseguran que siempre el promedio de lo que cobran por kilo es menos porque las industrias realizan la clasificación del producto que entregan en tomates de prime-ra, segunda y descarte, con lo cual el valor termina siendo mucho menor. Pidieron al gobierno provincial que intervenga de inmediato en esta situación, atendiendo a la ley de transparencia en la fruticultura, donde hay especificaciones con respecto a la horticultura. Desde la Cámara de Productores se envió el pedido de mediación al gobernador Verani y al ministro de Economía de la provincia, para que actúe ante el sector industrial en defensa de los productores de tomates. «Es necesario que por una vez se atienda a los productores y no se siga pretendiendo que resignen la escasa ganancia que pueden tener porque están en una situación límite, este año tenemos muchas menos hectáreas de tomate en relación con el año anterior y muchos productores, si no obtienen algo de rentabilidad este año, no seguirán produciendo el próximo», explicó Leonora Cabazza, dirigente de la Cámara de Productores del Valle Medio.

Los productores de tomate aseguran que son muy altos los costos de producción y que ante las nuevas condiciones económicas, con la bancarización de todos los movimientos en relación con el pago de personal y demás, aumentaron los costos en forma considerable. Además, como en los últimos años no se trabajó en la recuperación de los suelos, la mayoría de los productores está alquilando tierras para poder producir. El año pasado, a pesar de lograr un muy buen rendimiento por hectárea, ya que en la mayoría de los casos lograron más de 40 mil kilos de tomate por hectárea, las industrias pusieron un tope de recepción, por lo cual gran parte de la cosecha quedó en los campos, perdiendo de esa forma la posibilidad de ganancia. «Para seguir perdiendo plata, trabajo y esfuerzo es preferible que dejemos la cosecha en el campo», afirmaron.

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