Según explicó Carlos Avellaneda, presidente de la Bolsa de Cereales, uno de los objetivos de ésta es que las principales producciones de la región (azúcar, limón y legumbres) puedan ser comercializadas a futuro. «Será una modalidad innovadora para estas importantes actividades, que mueven unos $ 1.700 millones anuales entre las tres».
La institución apunta a ser formadora de precios y a convertirse en el sostén del desarrollo de la economía regional. «Los mercados a término facilitan todas las operaciones a futuro que están reglamentadas, de manera que siempre se cumplen los contratos», agregó el ejecutivo.
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