Los Quince adoptaron una propuesta sobre el capítulo agrícola de las negociaciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC) favorable a reducir todas las fórmulas existentes de subvenciones a la exportación.
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El proyecto, que será transmitido a finales de año a Ginebra, sede de la OMC, descarta la petición del Grupo de Cairns (países contrarios a los subsidios agrarios) de eliminar totalmente las ayudas otorgadas por la Unión Europea (UE) para vender sus productos fuera del mercado comunitario en condiciones más competitivas.
La UE está dispuesta, no obstante, a negociar un recorte de esas ayudas, pero a condición de que todas las formas existentes de subsidios a la exportación «sean consideradas en pie de igualdad», indica el texto adoptado por los ministros de Agricultura. La propuesta aboga por la aplicación de la misma «disciplina» tanto a las ayudas comunitarias como a los créditos a la exportación concedidos por Estados Unidos.
Los ministros defendieron también la necesidad de eliminar los «abusos» detectados en la concesión de ayudas alimentarias, utilizadas también por el gobierno estadounidense como instrumento para subvencionar, de forma camuflada, las exportaciones.
El documento propone autorizar sólo las ayudas alimentarias otorgadas en forma de donaciones y siempre que no perjudiquen las producciones locales de los países en vías de desarrollo. Los Quince son partidarios, además, de hacer «más transparentes» las operaciones realizadas por las empresas estatales comerciales, en clara referencia a Australia, país que utiliza ese tipo de compañías para dar apoyo a sus exportaciones. La Unión defiende, por otra parte, el mantenimiento de la denominada «caja azul» de la OMC (en la que se encuentran autorizadas, hasta un cierto límite, las ayudas desligadas parcialmente del volumen de producción) y «caja verde» (medidas totalmente desligadas de la producción). Los Estados miembros aspiran a poder renegociar el contenido de la «caja verde» para incluir nuevas ayudas comunitarias, como las destinadas al desarrollo rural, que fueron aprobadas en la última reforma de la Política Agrícola Común (PAC), en el marco de la agenda 2000.
Debates
En materia de seguridad alimentaria, la propuesta aboga por el reconocimiento del «principio de precaución», que permitiría a cualquier socio de la OMC introducir trabas al comercio cuando esté en peligro la salud de los consumidores.
Ese principio legitimaría las restricciones a la importación de productos transgénicos procedentes de Estados Unidos, principalmente, y la negativa de la UE a dar vía libre a las importaciones americanas de carne tratada con hormonas de crecimiento.
En cuanto al capítulo de las negociaciones de la OMC que afectará el acceso a los mercados, los Quince proponen seguir el mismo esquema aprobado en el Acuerdo General de Aranceles y Comercio (GATT), precursor de la OMC.
Los Quince proponen, además, prorrogar la cláusula de salvaguardia especial acordada en el GATT contra la entrada masiva de cualquier producto y la cláusula de paz que impide a los socios «guerras» comerciales incumpliendo lo pactado en el organismo internacional.