El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La reforma, que se logró después de 16 horas de maratónicas negociaciones finales, es una de las reorganizaciones más exhaustivas de la costosa Política Agrícola Común, diseñada hace 45 años, y dará forma al sector agrícola europeo en la próxima década.
El acuerdo fue ampliamente elogiado por los gobiernos del bloque, entre ellos Francia, uno de los principales críticos de planes anteriores más radicales.
Sin embargo, algunos agricultores alemanes y franceses estaban descontentos y varios grupos criticaron fuertemente el acuerdo y lo calificaron de desastroso para las naciones pobres.
El principal arquitecto de la reforma, el comisario agrícola de la Unión Europea, Franz Fischler, se retractó en muchos elementos de su plan original pero logró mantener los principales: romper el vínculo entre la producción de los agricultores y los subsidios que éstos reciben.
Este vínculo, que es efectivamente un incentivo a una sobre producción sólo para obtener más dinero de Bruselas -sede de la UE-, ha sido culpado de causar los famosos manantiales de vino y montañas de mantequilla de la Unión Europea de los últimos años.
"La decisión que se ha tomado es el comienzo de una nueva era. Basados en estas reglas, la Política Agrícola Común será muy diferente", dijo Fischler acerca de la política, que supone la mitad del presupuesto anual de la UE, de casi 100.000 millones de euros (115.000 millones de dólares).
"Además estamos enviando un mensaje al mundo de que tenemos una política más proclive al comercio. Ahora nos estamos despidiendo de una política utilizada para distorsionar el comercio", dijo Fischler en una conferencia de prensa.
El acuerdo sobre la reforma agrícola de la Unión Europea fue visto como un factor esencial para revivir la ronda de conversaciones de la Organización Mundial de Comercio (OMC) que se lanzó en Doha.
Los ministros de Comercio se reunirán en septiembre en Cancún, México, para sostener conversaciones que determinarán si la ronda se puede terminar a tiempo en el 2004.
El jefe de la OMC, Supachai Panitchpakdi, se mostró optimista. "Veo que esto tendrá un efecto positivo en cuanto al avance en todas las áreas, si no en todas del tema agrícola", dijo Supachai en Ginebra. Algunos de los socios comerciales de Europa se mostraron más escépticos.
"Cualquier reforma es positiva, pero esta no es toda la reforma que queríamos", dijo un portavoz del ministerio de Comercio de Australia, Mark Vaile. "A ese respecto, estamos un poco decepcionados".
Fischler había temido que si la Unión Europea era vista como incapaz de reducir sus subsidios agrícolas, Estados Unidos y Japón tendrían pocos incentivos para ceder terreno en las negociaciones de la OMC.
No se estableció inmediatamente cuáles serán los ahorros que la reforma proporcionará a la Unión Europea. Varios Estados, incluyedo el principal beneficiario de los subsidios, Francia, respaldaron el acuerdo. Sólo Portugal votó en contra.
"Esta reforma preserva, como era la posición de Francia durante todas las negociaciones, el principio esencial de la Política Agrícola Común", dijo el ministerio agrícola en París.
Gran Bretaña dijo que el acuerdo proporcionaba "un verdadero cambio" mientras que Irlanda lo vio como una fuente de estabilidad y seguridad para los agricultores. No obstante, el jefe del sindicato agrícola alemás DBV, Gerd Sonnleitner, calificó la decisión como "una fuerte carga para los agricultores europeos y alemanes".
Otro grupo agrícola alemán el LBV, previó una "catástrofe" y dijo que algunas granjas tendrán que cerrar sus puertas. Los comentarios más fuertes vinieron de los grupos de ayuda humanitaria Oxfam y CAFOD. "Este acuerdo es un fracaso para los países pobres.
Los Estados miembros (de la zona euro) han agregado una plétora de advertencias (...) incluyendo hacer a un lado completamente el serio problema del dumping en el sector lácteo por parte de la Unión Europea sobre los países pobres", dijo Oxfam.
La piedra angular del plan de reforma, una desvinculación de los subsidios y la producción, se conservó en gran parte en la más reciente ronda de concesiones que ofreció Fischler en las primeras horas del jueves.
Los 15 Estados miembros de la Unión Europea comenzarán este proceso a partir del 2005 pero podrían retrasar la medida hasta el 2007. En el sector de los cereales, una tasa mínima de un 75 por ciento de "desconexión" se aplicará, no toda la desvinculación que Fischler quería en principio.
En una concesión para Francia, Fischler abandonó un punto espinoso clave para París: los recortes en los precios mínimos para los cereales que Bruselas garantiza a los agricultores.
Según la reforma, los fondos que se ahorrarán por los recortes en los subsidios, se utilizarán para desarrollar el agro, así como para llenar las arcas para futuras reformas del sector agrícola europeo, en el que el azúcar será el próximo objetivo importante.
Para el ganado en pie, un motivo de preocupación para países como Irlanda y Francia, la reforma permite una amplia flexibilidad en cuanto a la manera como los Estados miembros desvinculan las reglas sobre pagos de subsidios específicos.
Dejá tu comentario