22 de marzo 2005 - 00:00

Urge una apuesta a la genética animal

Es indudable la importancia que tiene la genética en la producción agrícola. Cualquier agricultor eficiente invierte en la mejor semilla de soja, trigo, maíz, etc. abonando un sobreprecio por dicho material ya que entienden que el riesgo de la aventura genética es enorme y puede significar el fracaso de su cultivo si el material no es el adecuado.

La producción de carne es sin duda una actividad de largo plazo, desde el momento en que preñamos una vaca hasta que vendemos el novillo gordo pasan en el mejor de los casos 30 meses contra los 6 meses de un ciclo agrícola, ni hablar si pensamos en las hembras como reposición a los 30 meses de los machos habría que agregarle otros 30 meses hasta vender el hijo de la vaquillona de reemplazo. En este sentido es extraño que algunos ganaderos que compran sus reproductores, en un negocio de largo plazo y sabiendo que la genética que incorporan hoy en sus rodeos queda en ellos para siempre, no toman los recaudos suficientes para asegurar la dirección que quieren darle a sus rodeos.

En tal sentido hoy en día contamos con programas, como el ERA, en la Asociación Argentina de Angus que generan información en los toros y vaquillonas de reemplazo fundamentales para llevar adelante una producción de carne eficiente a través de una herramienta que va a mejorar la productividad y la rentabilidad de los rodeos. Me refiero concretamente a los DEP (diferencia esperada en la progenie) los cuales nos indican qué pasará con las crías de ese toro con respecto a su peso al nacer, al destete y a los 18 meses, como será la circunferencia escrotal de sus hijos como indicador de fertilidad o cómo serán la característica de la carne de los mismos, su grasa intramuscular, su área de ojo de bife o su engrasamiento de cobertura.

Siempre estos DEP son valores relativos lo cual quiere decir que nos sirven para comparar tal o cual toro con respecto a otro y así elegir el correcto para cada programa. Para el caso que necesitemos facilidad de parto buscaremos entre los reproductores disponibles aquel que tenga el DEP de menos peso al nacer, por ejemplo.

No hay dudas de que el ojo del ganadero es fundamental para seleccionar la funcionalidad de los reproductores en cuanto a sus buenos aplomos, sus características raciales, etc. Pero esto es sólo el « envase» no nos sirve del todo si desconocemos qué pasa con el «contenido», de ahí la importancia de exigir a quienes venden genética información objetiva de sus reproductores.


(*) Coordinador Comisión Técnica. Asociación Argentina de AnGus.

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