21 de noviembre 2022 - 00:00

Cristina Portela deja que el viento sople a voluntad

Bella nueva exposición de la artista, que transmite paz a través de sus tonos azules.

CRISTINA PORTELA. “No serás piedra, serás ángel”, una de sus obras.
CRISTINA PORTELA. “No serás piedra, serás ángel”, una de sus obras.

Cristina Portela no está identificada con la pintura de género, el mensaje político, la inmigración, la representación de la pandemia, las desigualdades sociales, los temas históricos o la exaltación de la banalidad, temas que abundan en el universo pictórico global.

Desde el título, “El viento sopla donde quiere”, se puede asociar su obra con lo poético. Portela nos lleva a un mundo azul, color dominante en sus diferentes gradaciones que se intensifica y se hace más profundo al ensombrecerse llamando al hombre hacia una hondura y una paz sobrenaturales, así lo explicaba Kandinsky en sus investigaciones sobre los diversos recursos plásticos.

Este azul está, a veces, matizado por infinitesimales organismos que flotan en el espacio, estrellas, puntos luminosos, moléculas o la vida más allá de la tierra. Kant decía que “para hallar sublime la vista del océano, no nos lo representamos tal como lo concibe un espíritu enriquecido con toda especie de conocimientos (que no da la intuición inmediata), por ejemplo, como un vasto reino poblado de seres acuáticos o como un gran depósito destinado a suministrar los vapores que cargan el aire de las nubes en provecho de la tierra, es necesario representárselo como hacen los poetas, conforme a lo que nos muestra la vista”.

Es probable que los estudios de filosofía e historia del arte de esta artista la hayan llevado a ese camino de que “cuanto más sabemos, menos sentimos”. La actitud de Portela frente a la pintura es de asombro ante lo que parece irrepresentable.

En “El abuso de la belleza”, Arthur Danto cita a Nabokov cuando éste dice que “no puede evitar hablar de algo bello como objeto de la conciencia, por ejemplo, un paisaje soleado visto a través del marco de una ventana. Portela vuelca en las obras expuestas su mundo interior, lo que no significa que el exterior no la preocupa. Por el contrario, busca refugio en el hacer, cuyo resultado es un objeto pero no como un objeto en sí mismo ya que el arte es inseparable del resto de la vida. Portela pinta y lo hace para recuperar la ilusión de una imagen que no deja indiferente al espectador.

Con la curaduría de Elizabeth Cabeza, esta muestra se exhibe hasta fines de noviembre en Arenales 1556, en un espacio de un edificio histórico reacondicionado por el estudio de los arquitectos Hampton- Rivoira. (Para visitar la muestra hay que contactarse de lunes a viernes, con [email protected] y [email protected]).

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