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Argentina comenzó con un planteo cauteloso y asumiendo tal vez la responsabilidad de ser el defensor del título, conseguido como local en 2001, y uno de los máximos candidatos. Por eso, los uzbekos, apenas se habían jugado 2 minutos, llegaron con peligro al quedar Roostam Kadirov -mano a mano-con Gustavo Eberto, quien dos minutos después no pudo detener el magnífico tiro libre de Alexander Geynrikh, que se clavó en el ángulo derecho.
Con la ventaja a favor, Uzbekistán retrocedió y se cerró en su última línea. Las llegadas argentinas se fueron sucediendo inevitablemente hasta convertir en figura al arquero Nesterov.
Sin embargo, Argentina dominaba en el campo con más voluntad que claridad. Si bien en el mediocampo Javier Mascherano se movía con soltura, Walter Montillo pareció dar ausente sin aviso y, por esa razón, Cángele y Cavenaghi debían bajar demasiado para alimentarse de juego y acercar peligro.
La primera acción seria de riesgo para los argentinos llegó recién a los 36 minutos, cuando Nesterov se jugó el cuerpo ante dos tiros a quemarropa de Cángele, tras un centro de Osmar Ferreyra. La situación más clara la tuvo tres minutos después, cuando Cavenaghi convirtió con una buena media vuelta, pero el árbitro senegalés Abdou Diouf cobró un inexistente offside. triun-Con un hombre de más, tras la expulsión de Islom Innomov, los argentinos siguieron sin poder doblegar la muralla defensiva rival, que ya había resignado el ataque.
Tanta insistencia del equipo argentino dio sus frutos cuando Montillo, Cángele y Sosa combinaron para que Leandro Fernández igualara el partido. Argentina fue por todo y creó varias situaciones. Con el tiempo cumplido, llegó el penal de Nesterov sobre Herrera que Cavenaghi transformó en el gol del triunfo.
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