17 de noviembre 2005 - 00:00

Argentina sólo tuvo una ráfaga de goles

Coloccini, Sorín, Ayala y Samuel, unidos en el festejo del tercer gol argentino, marcado por Ayala. Argentina ganó, pero no jugó bien.
Coloccini, Sorín, Ayala y Samuel, unidos en el festejo del tercer gol argentino, marcado por Ayala. Argentina ganó, pero no jugó bien.
El seleccionado argentino venció por 3 a 0 a un rival de nivel muy inferior como Qatar, en Doha, convirtiendo todos sus tantos en apenas tres minutos del segundo tiempo, pero dejó un saldo deudor en el balance de las pruebas que realizó José Pekerman.

Argentina desnudó falencias estructurales e individuales que mantuvieron abierto el signo de interrogación sobre el futuro del equipo en las vísperas del Mundial de Alemania.

Pekerman dispuso, en contra inclusive de sus propias convicciones, de una línea de tres en el fondo que dejaba abiertamente desprotegido el flanco derecho, porque Qatar recostaba todo su juego sobre ese sector y Roberto Ayala no podía con el 2-1 al que lo sometían los habilidosos Yaseer y Alí Basher. Para colmo, Maximiliano Rodríguez, con más predisposición ofensiva que vocación por la marca, no ayudaba para nada a Ayala. Todo esto le quitaba estabilidad al equipo para armar juego desde mitad de cancha en adelante, ya que además Riquelme estaba apagado y adelante Javier Saviola era el único delantero de punta.

Entonces todo pasaba por la inspiración individual de Lionel Messi, quien se desplazaba por todo el frente de ataque, retrocediendo para hacerse de la pelota y después desequilibrar con su talento. De hecho, de los pies del juvenil jugador del Barcelona surgieron las acciones más peligrosas en favor de Argentina.

Por contrapartida los locales se aprovechaban de la falencia defensiva de los argentinos para crear un par de oportunidades conjuradas por un seguro Abbondanzieri. Advertido de su error, Pekerman empezó por solucionar ese problema con el ingreso en el segundo tiempo de Fabricio Coloccini por un Martín Demichelis que había deambulado por el medio en el primer tiempo. Coloccini se instaló en el sector derecho de la defensa y allí desaparecieron los peligros para la última línea.

Todo mejoró definitivamente para Argentina cuando sobre el cuarto de hora Luis González reemplazó a Bilos y Julio Cruz a Saviola. Con estas variantes, Argentino ganó presencia en el medio y potencia en ataque como para desnivelar y marcar las diferencias de jerarquía en la red.

Todo esto se produjo en apenas tres minutos, entre los 25 y 27, cuando sucesivamente Riquelme con un disparo de media distancia, Cruz picándola sobre el arquero Mohamed Saqr y Ayala con un cabezazo, le pusieron cifras definitivas al marcador. De allí en más Argentina manejó sin apremios el juego y tuvo algunas aproximaciones de relativo riesgo sobre el arco qatarí, con el convencimiento mutuo de que todo estaba definido y solamente había que esperar el final.

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