Boca fue más, pero se quedó con las ganas
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Boca tuvo un partido áspero en Cali.
Es que mientras los boquenses ganaron posteriormente otras cinco Copas Libertadores, los colombianos solamente lograron llegar a otra final, que volvieron a perder ante el brasileño Palmeiras en 1999.
Por eso ahora, a despecho de las actualidades estrictamente futbolísticas de unos y otros, Boca pudo "tirarle" la camiseta en la cara a Deportivo Cali y le hizo pesar la chapa de la historia a un conjunto sin demasiado rodaje en estos menesteres internacionales.
Y a caballo de ello fue que el conjunto argentino no pasó demasiadas zozobras a lo largo del cotejo, mientras que su rival, como clara demostración del respeto que le dispensaba a su adversario, salió decidido a equilibrar la balanza con un atributo que siempre necesita de la benevolencia del árbitro de turno, en este caso el brasileño Pericles Cortéz, internacional desde 2010, pero con apenas un partido de Libertadores dirigido por año.
Y ese atributo en cuestión no fue otro que el juego fuerte, siempre al límite del reglamento, que ya a los 10 minutos del primer tiempo dejó fuera de competencia al uruguayo Nicolás Lodeiro.
Las faltas de continuo no cejaron y se sucedieron durante los 45 minutos iniciales, hasta el recién con el comienzo del segundo período el árbitro se decidió a mostrar tarjetas amarillas, aunque al final de la noche terminó repartiendo tres para Boca y dos más para los locales.
Las opciones de gol a lo largo de los 90 minutos fueron escasas, pero en cantidad favorecieron a los dueños de casa, que estrellaron dos remates en los palos del arco defendido por Agustín Orión, uno en cada tiempo, y el restante bien obturado por el guardavallas argentino en la etapa final.
En medio de estas acciones puntuales Boca dispuso de una acción muy propicia en los pies de Carlos Tevez sobre el final del primer tiempo que se terminó yendo por sobre el travesaño.
En resumen Boca se quedó conforme con un empate que trabajó con una muy buena tarea de Fernando Gago en la mitad de la cancha, sapiente para manejar los tiempos de su equipo y valiente para tirar tres caños cuando más arreciaba el juego violento de los jugadores del Deportivo Cali y propiciar faltas merecedoras de amonestaciones.
Claro que por lo demás, Boca careció de pimienta en ataque, quizás extrañó un tanto al lesionado Daniel Osvaldo, pero también evidenció el desbalanceo que tiene en su plantel, donde le sobran jugadores en algunos puesto, como por ejemplo los laterales, y le faltan en otros, tal el caso del delantero de punta, donde la partida de Jonathan Calleri a San Pablo dejó al "Stone" sin relevo natural.
Y aunque con sus limitaciones y a los ponchazos, solamente con algunas pinceladas de fútbol del ex-Temperley Fabián Sambueza, el local tuvo la mayor cantidad de opciones para ganar que se mencionaron, en el descuento y cuando la noche se moría hubo una mano de Carlos Rentería dentro del área colombiana que hubiera merecido la sanción de un penal que podría haber cambiado la historia.
Pero Cortéz no sancionó la aparente infracción y solamente se llevó el silbato a la boca para dar por terminado el encuentro, lo que determinó que al final de la primera jornada del Grupo 3 sea Racing el líder con su goleada por 4 a 1 conseguida más temprano sobre el boliviano Bolívar.
Y justamente será la "Academia" el próximo rival de Boca en esta Libertadores el próximo jueves, casualmente después de que se enfrenten el venidero domingo en Avellaneda, aunque por la Copa el escenario mutará a la Bombonera.




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