El intento es de Barros Schelotto. Lo cruza Talamonti. Herrón sólo observa. Boca trajo de Rosario tres puntos valiosos y vuelve con ánimo renovado.
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El partido fue pobre técnicamente, aunque tenso. Jugado con más pasión que cerebro. Los dos intentaron con sus armas ganarlo. Boca hizo su típica presión en el mediocampo con Cascini y el colombiano Vargas (que esta vez rindió a la altura de sus antecedentes) como pivotes defensivos y con Matías Donnet por derecha y Neri Cardozo por izquierda para acompañar a los delanteros.
Central sin Messera -falleció su padre en la madrugada de ayer-adoleció de falta de manejo en la mitad de la cancha. Solo Pablo «Vitamina» Sánchez para crear, algunas veces ayudado por el juvenil Lorenzetti, que sintió el peso de la titularidad y casi no pesó en el partido.
Planteadas las cosas de esta manera, se sabía que el que lograra el primer gol iba a marcar una gran diferencia y lo logró Boca cuando Cardozo bajó de pecho con mucha calidad un largo centro de Jerez y enganchó dos veces ante sus marcadores para apuntar el primer gol. Fue decisivo porque le trazó el camino del triunfo a Boca y desestabilizó anímicamente a Rosario Central. Un minuto después, Herrera se perdió el empate (la pelota dio en el palo) y con esa jugada terminó el primer tiempo. Boca marcó un segundo gol apenas comenzado el complemento -otra vez Cardozo, aunque esta vez con mucha fortuna conectando un centro de Clemente Rodríguezy después jugó con la desesperación del rival. De estar más «finos» Barros Schelotto y Tevez hubieran marcado más goles, sobre todo después de la expulsión de Rivarola (tras insultar al juez asistente Darío García) cuando Rosario Central buscaba desordenadamente y dejaba espacios atrás. Sin embargo, un gol de Belloso achicó el marcador y le puso una cuota de emoción extra al final.
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