Con una goleada, San Lorenzo se metió en octavos
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Pero cuando las acciones transcurrían por ese carril de paridad, San Lorenzo se puso en ventaja y la historia, aunque prematuramente, terminó inclinándose para su lado.
Es que a los 16 minutos Adrián González se proyectó por derecha y lanzó un centro pasado que el otro lateral, Diego Placente, bajó de cabeza hacia el medio, donde esperaba un Silvera que pifió el remate, pero Bergessio, que estaba detrás suyo, no perdonó y convirtió de zurda.
De allí en adelante comenzó a jugarse un partido muy distinto, ya que San Lorenzo se tranquilizó, empezó a manejar la pelota con Andrés D'alessandro como bastonero y las llegadas sobre la valla de los caraqueños comenzaron a incrementarse.
Hasta que a los 36 minutos Silvera aprovechó un borbollón dentro del área chica rival, tras un centro lanzado desde la derecha por Sebastián Méndez, en otra proyección a la que acostumbra en los últimos tiempos, para marcar el segundo tanto.
Todo estaba sentenciado entonces, aunque quedaran por delante un puñadito de minutos del primer tiempo y toda la segunda etapa.
En ese período final Ramón Díaz empezó a regular fuerzas, ya que además del compromiso del próximo como visitante de Argentinos Juniors, el miércoles venidero a las 14.10 estará jugando el partido pendiente con Vélez Sarsfield, como local.
Y con seis victorias consecutivas, el "Pelado" no quiere descuidar tampoco el frente interno, luego de cumplir hoy con el sueño mayor de los sanlorencistas: seguir avanzando en la Libertadores.
Pese a esa regulación del juego y las energías, el accionar de San Lorenzo alcanzó hasta para marcar un tanto más, claro que con la "inestimable" colaboración del arquero visitante Rosales, que salió del área para rechazar con el pie derecho y le pifió al balón, permitiéndole a Silvera, que acompañaba en carrera, aumentar de zurda la diferencia con el arco vacío.
Y fue festejo de la multitud nomás.
Y desahogo de Ramón Díaz por su apuesta por el goleador chubutense por encima del muy requerido Bernardo Romeo.
Y celebración de todos porque la clasificación mantiene intacta la ilusión de lograr un título inédito en cien años de vida institucional y deportiva.




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