Cuando David Nalbandian ganó el ATP de Buenos Aires, el campeonato todavía tenía un sponsor principal que le daba nombre, el cordobés venía de arrasar en dos M1000 y todavía merodeaba el top ten. Lo que nadie podía especular por entonces era que aquella calurosa tarde de febrero de 2008 se trató del último festejo nacional en el Argentina Open.
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Oportunidades para quebrar el maleficio no faltaron. Pero por diferentes motivos, el torneo de tenis más importante que se disputa en nuestro país lleva ya diez años sin un campeón local. Incluso, algunos años faltaron albicelestes en rondas decisivas.
El recambio generacional es tal vez el factor determinante para brindar una causa suprema. Con otros nombres, el ATP de Buenos Aires renació en 2001, en plena vigencia de La Legión Argentina. No es casual que, con los retiros posteriores y la falta de apellidos emblemáticos, mermara la efectividad nacional.
Desde esa primera edición hasta el último título, todos los años, salvo en 2006, hubo al menos un finalista local. José Acasuso, Agustín Calleri y Guillermo Coria fueron los adelantados. Incluso, el "Mago" abrió el palmarés argentino. Lo siguió Gastón Gaudio (superó a Mariano Puerta), y en 2007 se proclamó Juan Mónaco, temporada en la que se usó el round robin como sistema de grupos.
Luego del triunfo de Nalbandian hace una década, arrancó la supremacía española. Durante siete años consecutivos, los ibéricos levantaron el trofeo en la Catedral. En tres ocasiones, el finalista fue argentino.
Mónaco en 2009 y 2015 y Juan Ignacio Chela en 2011 (ambos considerados miembros de La Legión), disputaron las últimas finales. También hubo exponentes en semis, cuartos y dos veces, en 2014 y 2016, sólo llegaron a segunda ronda.
Rafael Nadal, David Ferrer, Juan Carlos Ferrero, son algunos de los nombres españoles que se consagraron. Los últimos dos campeones también fueron europeos: el austriaco Dominic Thiem y Alexandr Dolgopolov, el ucraniano que aún reina.
La larga sequía de los tenistas albicelestes en el certamen porteño deja a las claras la actualidad del tenis vernáculo, todavía a la búsqueda de nombres que releven a la anterior camada. Es verdad que Juan Martín Del Potro sigue conquistando ciudades pero, debajo de él, cada vez cuesta más que un jugador de estas tierras pueda coronarse.
Ni siquiera la facilidad de los argentinos en el polvo de ladrillo (el del Buenos Aires Lawn Tennis Club es uno de los más pesados y lentos del circuito) y su tradición tanto en juveniles como profesional logró inclinar la cancha. Pero a pesar de esto, el ATP local sigue siendo un evento destacado para el público, que sigue atento.
Este año el foco estará sobre Diego Schwartzman, quinto favorito y por primera vez en su carrera se metió entre los mejores 25 del mundo gracias a un extraordinario 2017. Leonardo Mayer, Federico Delbonis, Guido Pella y otros buscarán arrebatar la corona a los europeos y romper con una década sin festejos nacionales.
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