• EL ABIERTO DE AUSTRALIA REPARTIRÁ U$S42.700.000 EN TOTAL Y LOS CAMPEONES SE LLEVARÁN 3.184.000 En la última década el torneo, que comenzó a disputarse en 1905 bajo el nombre de The Australasians Championships, aumentó su Bolsa en casi 140 por ciento.
Atractivos. Las imágenes muestran la lluvia de dólares y cómo se cuelgan los banners de algunas de las figuras del Abierto de Australia, que comenzó anoche en Melbourne. El torneo ofrece un estadio moderno, más premios y viáticos para seducir a los jugadores y a los aficionados.
áculo y renovar ilusiones. Se sabe que las expectativas de un tenista de nivel no pasa por por el aspecto económico, sino que su gloria va mucho más allá de un puñado de dólares. Sin embargo, los organizadores -especialmente los de los cuatro Grand Slam- sorprenden año tras año elevando el monto de sus premios.
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La carrera por los premios escribe esta temporada un nuevo capítulo y este Abierto de Australia, que comenzó a disputarse anoche, abrió con el primer saque que anunciaba un aumento récord, elevando su bolsa de premios a 42,7 millones de dólares, es decir un 15,8 por ciento más en relación con la edición 2017, cuando se repartieron casi 37 millones de dólares, que había significado un incremento del 14 por ciento en relación con 2016, cuando entrego 32,3 millones de dólares. El primer Major de la temporada repartirá a los ganadores de singles, en la rama masculina y en la femenina, 3.184.000 dólares a cada uno, aunque el incremento mayor fue destinado a los jugadores que caigan en las primeras rondas del cuadro principal, en las que, como es de costumbre, siempre hay suspicacias sobre si algunos jugadores se encontran en forma para competir o, simplemente, juegan con molestias para conseguir su cheque y luego abandonar. Hasta el año pasado, los perdedores de primera ronda embolsaban 37.000 dólares y en esa ocasión se llevarán 40.260 de la moneda estadounidense.
Como es lógico y comprensible, la recompensa va aumentando a medida que se va avanzando de ronda: el que queda eliminado en la segunda ronda cobra 63.440 dólares, el que se va en la tercera, 199.560. Así se va avanzando y el que deja el torneo en octavos de final percibirá 198.860; el que lo hace en cuartos 477.020 y los semifinalistas 954.040 dólares. Además, a los jugadores se les otorga dinero extra a modo de viático, ya que los australianos valoran mucho que vayan hasta allí.
Esta notable mejora en la bolsa de premios no le permite competir con el US Open, que es, sin duda, el torneo más lucrativo ya que en 2017 repartió 50.400.000 dólares en 2017 y, este año, se prevé que incrementará nuevamente. Es más, los ganadores del Abierto estadounidense se llevaron 3.700.000 dólares, es decir 516.000 más que el ganador de la presente edición del Open australiano.
Sin embargo, en comparación con los otros dos Grand Slam, Australia es el segundo que más reparte: en 2017 fueron 38.167.000 contra 32.142.000 de Roland Garros y 31.600.000 de Wimbledon. Ya en 2013, el australiano fue el primer Open que aumentó significativamente los premios, pasando de 20.540.000 a 23.700.000 dólares después de varias negociaciones con los jugadores, con sugerencias de boicot incluidas. Así, por proclamarse campeón en 2017, el español Rafael Nadal se llevó hasta 3,7 millones de dólares, que era la mayor cifra hasta la fecha. Esta cantidad era algo similar a la que percibió por llevarse Roland Garros y bastante superior a los 2,3 millones de dólares que se llevó el suizo Roger Federer por conquistar Wimbledon.
Los cuatro grandes torneos del tenis están incrementando en forma constante sus premios y cada año se superan nuevos récords. Durante las próximas dos semanas todas las miradas de los aficionados del tenis apuntarán a Australia, donde el 28 de enero, en el Melbourne Park, se conocerá al ganador del primer Grand Slam de la temporada.
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