El suizo fue eliminado por Soderling en los cuartos de final del Grand Slam.
La sorpresa volvió a ser protagonista en Roland Garros y la arcilla de París tiembla nuevamente ante la caída de un gigante. Por segundo año consecutivo, el tenista que llega como número 1 del mundo pierde en cuartos de final y deja la corona servida a su escolta.
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Esta vez fue el turno de Roger Federer, tal vez el más grande de todos los tiempos, quien quedó abatido sobre el polvo de ladrillo del Abierto parisino. El verdugo, el mismo: Robin Soderling.
El sueco volvió a dar la nota al derrotar a Federer por 3-6, 6-3, 7-5 y 6-4 en cuartos de final; el año pasado había hecho lo mismo con el español Rafael Nadal pero en octavos, quien en ese momento ocupaba la cima del ranking.
Pero no queda todo ahí. Con la derrota, el suizo deja abierta la posibilidad de relegar el número 1 a Nadal y además se queda sin alcanzar el récord de semanas en el tope de la clasificación del ATP, que ostenta Pete Sampras.
El ibérico, por ahora número 2 del mundo, quedó al acecho y necesita ganar el torneo para volver al lugar que abandonó hace un año. Levantar el trofeo para él no es una novedad: ya lo ganó en cuatro oportunidades y sólo un partido en París desde que debutó en el circuito. Además, este año se quedó con los tres Masters 1000 sobre polvo de ladrillo.
Por su parte, Soderling jugará en semifinales ante Tomas Berdych, quien eliminó al ruso Mikhail Youzny por 6-3, 6-1 y 6-2. En el court central Philippe Chatrier, Soderling y Federer reeditaron la final de 2009, pero esta vez la victoria quedó en manos del sueco.
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