Este River padece toda la burocracia futbolística. No le llega el transfer, no puede girar los dólares, no llega a firmar Funes Mori. Las habilitaciones de Teo Gutiérrez y Mora merecen la creación de un Ministerio aparte. En el medio de todo eso un equipo huérfano de ideas, que deambula por la cancha y que está siempre más cerca de perder el partido que de ganarlo.
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Recién a los 25 minutos pudimos hacer tres pases seguidos y Simeone definió a la perfección, pero el arquero desvió de manera magistral lo que merecía ser gol de River.
-¡Movéte Fabbro que te van a pintar de blanco! Este muchacho tiene muy buen pie, pero se mueve como yo en el equipo de veterano. ¡Corré hermano que acá te comen los tobillos!
A los 30, en una jugada medio de carambola nos embocan los mendocinos.
-¡Que manera de sufrir, saquen esa pelota del área, revenála pibe!
Sobre los 40 Lanizini tuvo otra pero su remate salí levemente por arriba del travesaño.
-¡Ayyyy Manu, te apuraste nene!
Hubo tiempo para un remate de Favor que sin mucha exigencia el arquero mandó al corner y nos fuimos al vestuario con gusto a polenta fría.
En el segundo tiempo ingresó Rojas por un inexpresivo Ferreira y el partido se hizo más entretenido. Primero porque Godoy Cruz aflojó con esa presión que ahogaba la salda de River, y además porque la disposición de los jugadores en la cancha generó mayores espacios. El partido se hizo más largo, más de ida y vuelta pero sin lastimar demasiado en las áreas.
Los mendocinos tuvieron dos oportunidades y River pudo haber conseguido algo en una entrada de Simeone en la que no pudo controla el pase.
-¡Me pone loco esto! Tenemos un plantel muy corto. Hasta ahora pareciera que tiramos a la cancha el River alternativo.
Da la sensación que solo podemos llegar al gol por un error o una pelota parada, muy poco para un equipo grande. Encima todos se reforzaron bien y nosotros parecemos esos pibitos que en la dos primeras semanas de clase todavía no tienen el guardapolvo, el libro de historia y deben los certificados de las vacunas.
Nueve puntos en juego y solo cuatro cosechados. Una miseria para el paladar riverplatense. Espero que con Mora y Teo la cosa se ponga un poco más picante porque sino me compro una almohada para no desnucarme viendo al millo en el sillón verde.
-¡Ya me estoy cansando de no jugar bien!¡¡Ya me aburre que no pisemos el área!
Pongan los pelpas en regla, llenen los formularios y empecemos a jugar al fútbol.
Pare terminar: muchas gracias a todos esos hinchas neutrales que esta semana espontáneamente tuvieron el gesto solidario de acompañar a todos los equipos visitantes, que se sentían solo por no tener sus hinchas. ¡Qué país dios mío, que país!
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