En el deporte profesional, los atletas están preparados para enfrentar las dificultades físicas del juego, pero además a manejar la presión y la frustración de un mal resultado. Y si bien cada cierto tiempo se viralizan imágenes de deportistas rompiendo su raqueta, pateando el banderín del córner o discutiendo con sus compañeros del enojo, son situaciones excepcionales.
Sin embargo, hay momentos donde el enojo tras perder nubla la vista y la violencia se hace presente en la cancha. eso fue lo que vieron todos los hinchas en la cancha de Claypole en febrero de 2011, cuando todos los jugadores, suplentes y cuerpo técnico incluidos, tuvieron una batalla campal tras finalizar el encuentro.
36 expulsados: qué pasó entre Claypole y Victoriano Arenas
Esto sucedió un 26 de febrero del 2011, el equipo de Buenos Aires recibía a los de Lanús en un duelo de mitad de tabla que no auguraba demasiada emoción para las hinchadas de la Quinta División. Sin embargo, los protagonistas aseguran que la presión en el ambiente comenzó a sentirse en las horas previas.
Con el correr de los minutos y con el partido parejo, la emoción de la hinchada se podía sentir dentro de la cancha y el los humos subían. Y así fue como Claudio Leiva, del visitante, se fue expulsado ante el primer roce. “Él pasó cerca de un central, que le dio una trompada en la oreja, y reaccionó mal. Devolvió la agresión y el árbitro lo echó”, explica Sergio Colucci, entrenador de Victoriano de ese entonces.
El árbitro dio el pitazo final sentenciando un 2 a 0 para el visitante, sin saber que esa no sería su última orden del día. Dos futbolistas adversarios se encararon y comenzaron a llegar sus compañeros, propinando empujones, cosa que desencadenó la violencia generalizada. Acto seguido, cuerpos técnicos y jugadores en el banco ingresaron al terreno de juego, algunos intentando calmar los ánimos de los suyos y del rival, mientras que otros ingresaron a continuar la pelea, en la que se les ve tirando golpes y patadas.
El cuerpo arbitral que dirigía ese encuentro determinó que los 18 integrantes de cada equipo debían ser expulsados por haber colaborado, de una forma u otra, con la riña generalizada. Además el cuerpo técnico y los asistentes también fueron sancionados debidamente.