16 de febrero 2018 - 23:28

La ilusión argentina se sostiene gracias a Delbonis

Delbonis ya está en semifinal.
Delbonis ya está en semifinal.
Federico Delbonis sigue escribiendo páginas honorables para el tenis nacional. Nadie le quitará su lugar histórico de haber sellado el triunfo para ganar la Copa Davis, pero ahora quiere más. Fue el único local en avanzar a semis del Argentina Open, y se siente cada vez más cómodo de cara al desenlace.

Hubo caídas de Diego Schwartzman, Leonardo Mayer y Guido Pella. Avanzaron, respectivamente Aljaz Bedene (rival del de Azul), Gael Monfils y Dominic Thiem, el 1 del certamen y campeón aquí en 2016.

La parte baja del cuadro fue la primera en completarse. El primero en salir a la cancha, con un número aceptable de público y con un intenso calor fue Delbonis. Le costó al de Azul, no sólo por el clima, sino porque jugó un partido difícil ante el español Guillermo García-López, que venía de eliminar a Carlos Berlocq y, fundamentalmente, a Pablo Carreño Busta, segundo favorito.

En principio, el 6-3 y 7-5 evidencia lo disputado del partido. Al número 70 del ranking no le sobró nada, pero fue superior al de Albacete. A diferencia de otros choques, estuvo más aplomado y sin cometer apuros innecesarios.

Verdad es que García-López tuvo una tarde de vaivenes, sin precisión. Pero en esa montaña rusa de idas y vueltas, el desconcierto puede influenciar en las decisiones personales. "Delbo" se mantuvo firme, se asentó en el fondo y castigó.

Delbonis festejó con ganas tras el triunfo. No es para menos: es su primera semifinal en Buenos Aires, donde se siente cómodo. Había hecho tres veces cuartos, pero nunca consiguió avanzar. Para sumar más alegrías, sus problemas en la cadera que lo tuvieron a mal traer en los últimos meses van desapareciendo de a poco.

Para el público que se acercó al club de Palermo, el zurdo de Azul se trasformó en el crédito para romper el maleficio. Luce firme, sorteando los malos momentos. Pero también por la inesperada caída de Schwartzman, que rompió el esquema del torneo.

El esloveno Bedene venía de dos duelos diferentes pero contundentes. En primera ronda borró al checo Jiri Vesely, y luego movió el piso por primera vez, eliminado al catalán Albert Ramos, tercer preclasificado.

Ahora provocó un impacto inesperado, porque el "Peque" era la máxima esperanza argentina para romper la sequía de una década. Oriundo de Ljubljana y número 51 del escalafón, jugó al nivel requerido para eliminar a un Top 25. El marcador arrojó un 6-4 y 6-4 final.

Schwartzman y Bedene protagonizaron un partido atractivo, cambiante, con buena incidencia del público. Nunca dejaron de reverenciar al local, porque se esforzó, porque dejó todo, aunque haya perdido. Además, será el líder del equipo de Copa Davis que enfrente Chile en abril.

La defensa del formado en Hacoaj funcionó en un nivel altísimo y obligó a su rival a jugar muy exigido. La respuesta del esloveno estuvo a la altura, porque apostó a tiros complejos, manteniendo la intensidad y la estrategia.

Ni siquiera lo cambiante del partido ayudó al "Peque", que recuperó un quiebre en el primero y luego estuvo con la misma ventaja en el segundo. A la postre, ciertos errores claves, más la poca eficacia del saque (ganó el 59 % de sus primeros servicios, golpe que puso en juego en un 60 %), fueron determinantes para su eliminación.

Por segunda ocasión, hubo entradas agotadas en el Argentina Open. La sesión nocturna contó con un Guillermo Vilas a pleno. La agenda fue uno de los mejores del torneo. Primero por Mayer, y más aún por Pella (ambos campeones del mundo) y el austríaco Thiem, máximo favorito.

El correntino cayó ante el francés Gael Monfils por 6-4, 3-6 y 6-3. El parisino es, a esta altura, el que los fanáticos más esperan. Festejan sus arranques cómicos, pero también su tenis, con una capacidad atlética excepcional.

A Mayer se le terminó yendo por algunas pelotas, porque sostuvo la calidad de la semana y la potencia justa para dañar a la "Pantera". Pero falló con el revés, y principalmente con el servicio, su arma predilecta. Puso en juego el 60 % de los primeros y ganó el 69 %. Cometió ocho dobles faltas, cuatro de ellas en un mismo game.

Las pequeñas diferencias que inclinaron el partido le dejaron una mala sensación al "Yacaré". Se descargó la bronca en varias oportunidades, gritó, incluso se enojó con el público. El correntino es transparente todo el tiempo, sin filtros. Dio un gran paso este año, porque nunca había llegado a cuartos del ATP local. Pese a la bronca por la derrota, Mayer desplegó buen tenis en sus partidos.

Pella le puso fin a la quinta jornada del Argentina Open, pero no pudo cerrar su buena semana el mayor golpe del certamen. Cayó 7-6 (7) y 6-4 ante un rival de una jerarquía mayor, el austriaco Thiem, sexto jugador del ranking y máximo favorito de este año.

Al nacido en Wiener Neustadt en 1993 le bastó su capacidad física y potencia para superar al bahiense. Fue un duelo parejo, jugado con intensidad y con errores de ambos lados. Es que ambos buscaron el triunfo, no se guardaron nada, intentaron lastimarse todo el tiempo.

El primer set fue un desconcierto de oportunidades perdidas. Pella levantó seis puntos para set, pero desperdició dos a favor. Eso lo derrumbó para el segundo. Mantuvo el tesón, pero la velocidad de pelota de Thiem lo desbordó.

Delbonis será el protagonista excluyente del sábado, el día de las semis. A las 14 se medirá a Bedene con el objetivo de volver a tener un argentino finalista luego de tres años. Luego, Thiem chocará contra Monfils.

El de Azul llega con mucha carga de juego, duelos intensos, pero con la confianza por las nubes. Le gusta competir en casa, rodeado de los suyos. Y de paradas bravas conoce bien. Después de ser quien le dio la Davis a Argentina, ya nada fue igual.

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