Messi mostró dos caras diferentes ante Brasil y Colombia.
Lionel Messi mostró dos caras totalmente opuestas en esta doble fecha de Eliminatorias: mientras que frente a Brasil mostró una opaca versión que ni siquiera podía levantar los córners, ante Colombia fue el líder de un equipo que no lo acompañó, pero que con su magia logró llevarse una necesaria goleada de San Juan.
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La actuación del rosarino frente a Colombia fue brillante: un gol de tiro libre, dos asistencias y el compromiso a la largo de todo el partido de hacerse cargo de la creación del juego. Además, generó siete faltas y fue impredecible para la defensa "cafetera", que no le encontró la vuelta y no supo como frenarlo.
Ante Brasil, el jueves de la semana pasada, la historia fue diferente. En la estadística figura que apenas le pegó al arco en una oportunidad y tuvo dos tiro libres a favor en lugares realmente peligrosos, que estrelló contra la barrera. Además, pateó dos córners que no llegaron al primer palo y le resultó imposible quebrar el cerrojo que le propuso la defensa y el mediocampo brasileño, que primero lo cortó con cinco faltas bruscas seguidas y luego lo anuló con una marca escalonada.
El capitán fue determinante con su nivel para que la Selección salga del pozo futbolístico y logre una victoria fundamental para dispersar los fantasmas que revoloteaban al plantel. Sin embargo, el equipo está en zona de repechaje y sin él, o cuando está apagado, los partidos se vuelven cuesta arriba y la falta de juego asociado muestra a las claras que el equipo es "Messidependiente", y que Edgardo Bauza de acá a marzo tendrá mucho trabajo para recuperar el nivel general del equipo.
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