Newell's le ganó a Boca el partido de los golazos
Esa jugada colectiva plasmó la idea de Bianchi, pero Boca no la supo mantener, más allá de un remate de Juan Manuel Martínez, a los 9 minutos, que se fue cerca del palo izquierdo.
Newell's, que jugó con su clásico esquema 4-3-3, en su primera incursión en ataque (una posición adelantada inexistente) volvió a desnudar las falencias que tuvo -y que aún tiene- el equipo dirigido por Bianchi en defensa en el semestre pasado.
Ese llamado de atención se tradujo en gol cuando a los 15 minutos Casco, ingresando por la espalda de Ledesma, marcó el empate después de un exquisito pase de Lucas Bernardi.
Entre los 15 y los 30 minutos se vio lo peor de Boca: endeble en defensa (floja labor de los cuatro del fondo), sin reacción en la mitad de la cancha y sin fútbol en ataque.
La sensación que quedó en el ambiente es que -al igual que ante Belgrano en Córdoba (cuando triunfó por 2-1)- el equipo no asimila los goles en contra.
Pero en el peor momento de Boca, y no necesariamente el mejor de Newell's, llegó el golazo de Díaz, a la media hora de juego, para establecer el 2 a 1.
Lejos de consolidar su juego o mejor dicho afianzarse en defensa, el equipo de la Ribera falló varias veces más en el fondo.
El conjunto rosarino tuvo el empate en los pies de Diego Mateo, pero el remate del volante dio en la mano (casual) de Blandi.
El comienzo del segundo tiempo fue letal para Boca: en apenas 5 minutos Newell's le dio vuelta el marcador con dos golazos de Aquino.
En el primero (1m.), el 2-2, definió con sutileza, tras un centro desde la izquierda de Víctor Figueroa, el mejor de la cancha, que sacó ventaja en esa jugada de la floja marca de Leandro Marín.
A los cinco minutos, llegó el 3-2 para el elenco rosarino, cuando Aquino metió un cabezazo al ángulo izquierdo de Agustín Orión.
En ambas jugadas falló Díaz, quien estuvo mejor en ataque que en defensa, aunque tampoco fue bueno el partido de Marín, Guillermo Burdisso y Emanuel Insúa, los otros defensores.
Después el partido se hizo de ida y vuelta: Boca fue con todo en búsqueda del empate -lo más claro un tiro libre de Riquelme, y un remate de Marín- y Newell's se paró para jugar de contra.
El equipo que conduce Berti, así, tuvo el cuarto gol en los pies de Martín Tonso, Fabián Muñoz Pablo Pérez, pero siempre respondió bien Orión.
En síntesis, Boca lució como un equipo partido, interesante de la mitad de la cancha hacia adelante (mientras estuvo bien Riquelme), y muy flojo desde el mismo sector para atrás, más allá de la entrega de Ribair Rodríguez, el único jugador de marca que aprobó.
Enfrente estuvo Newell's, un equipo bien armado, que continuó con el mismo estilo que
le impregnó Gerardo Martino (en Barcelona, de España), más allá de que se fueron Santiago Vergini e Ignacio Scocco, su goleador. Y que tampoco estuvieron Gabriel Heinze y Marcos Cáceres, lesionados, y Maximiliano Rodríguez, con la selección nacional.


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