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A veces hay cosas que son difíciles de entender. River comenzó mostrando que tenía alguna superioridad técnica a partir del manejo de sus jugadores. Tal vez por eso puso la pelota contra el piso, comenzó a buscar huecos (que a decir verdad no encontrabapor propias equivocaciones),mientras que los paraguayos sin tomar una postura decidida de contraataque, buscaban alguna llegaba a través del remate de media distancia o el centro por elevación, tan proclive de los paraguayos.
Cuando River se dio cuentaque el negocio estaba por la derecha (a pesar de que Cuevas se sumaba infructuosamente como salida), todo el equipo comenzó a recargar el juego por el lado de Coudet, Fernández y Ludueña y el juvenil Sand podía encontrar algún espacio para el remate. Por lo menos esa actitud hizo que cambie la imagen óptica e incursionó cerca del área con peligro. Tanto que el arquero Silva se erigió en la gran figura. El resultado estaba sellado. Ni Montenegro, ni Pereyra ni Cavenaghi pudieron cambiar la historia.
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