El Gigante de Arroyito fue sede en el mundial '78.
Faltan dos pasos aprobatorios para que por primera en la historia, Rosario albergue un partido de la Selección argentina por eliminatorias mundialistas: que la FIFA autorice las obras a realizar y que el comité ejecutivo de la AFA se expida favorablemente. De esta forma, luego de 31 años, el estadio de Central, el Gigante de Arroyito, será escenario de un compromiso de carácter oficial. El objetivo apunta al sábado 5 de setiembre. Al crucial encuentro que el equipo albiceleste jugará ante el siempre temible Brasil, reciente ganador de la Copa Confederaciones, por la 15ª fecha de la etapa clasificatoria al Mundial de Sudáfrica 2010.
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"El tema no se trató todavía en comité ejecutivo, pero sí tuvo receptividad en la reciente reunión que la Fifa mantuvo en Johannesburgo. En los próximos días recibiremos la primera inspección de la FIFA y allí nos dirán las obras que debemos realizar. Sería un orgullo para Central y sobre todo para los rosarinos que la Selección pueda jugar en la ciudad", reconoció Horacio Usandizaga, presidente de Central.
La iniciativa, que se había impulsado un mes atrás por el propio Diego Maradona y por algunos referentes del plantel albiceleste, encontró eco en la intención del presidente de la AFA, Julio Grondona, de tener una sede opcional al estadio Monumental de River Plate, escenario que tiene la exclusividad de los partidos oficiales de la selección desde hace seis eliminatorias, incluyendo la actual: México 86, Estados Unidos 94, Francia 98, Corea y Japón 2002, Alemania 2006 y Sudáfrica 2010.
También será la primera vez que saldrá de Capital Federal para afrontar un encuentro por Eliminatorias en el interior del país. A dos semanas de que el pedido fuera aprobado por la FIFA, ahora resta que una comitiva de representantes de la casa rectora del fútbol mundial inspeccione el Gigante de Arroyito y autorice la puesta en marcha de las obras establecidas como reglamentarias en zona de vestuarios, en el sector de prensa y en el área destinada al protocolo. Una serie de trabajos de acondicionamiento que serán cubiertos con fondos de la AFA.
Pero el cambio de escenario va más allá de una cuestión opcional, o como reprimenda por el mal estado que presentó el campo de juego del Monumental en ocasión del partido que Argentina jugó contra Colombia. Pasa por sacar provecho de una situación coyuntural. Si hasta la AFA renunciará a una importante suma de dinero en concepto de recaudación mudando a la selección de Núñez al Gigante de Arroyito (en el último encuentro de local, ante los colombianos, la recaudación ascendió a 3.548.740 pesos), con tal de sacar un rédito deportivo.
"Los tres o cuatro puntos que necesitamos para clasificar al Mundial valen más que toda la plata del mundo", graficó el propio Grondona a la hora de darle curso a la iniciativa de jugar en Rosario. El presidente de la AFA, como también el cuerpo técnico de la selección y el plantel, coincidieron en caratular al clásico sudamericano contra Brasil como "la final a ganar" tras la derrota en Quito, para encaminarse hacia la clasificación a Sudáfrica, a pesar de un sprint final que tendrá otros duros obstáculos: Paraguay y Uruguay, ambos como visitante.
Y por características estructurales, el Gigante de Arroyito resulta un escenario propicio para que el público le haga sentir presión a los rivales. Sin una pista olímpica que distancie las tribunas del campo de juego, el estadio de Central suele convertirse en una ensordecedora caja de resonancias cada vez que se presenta el equipo canalla.
Antes de enfrentar a Colombia, Maradona había deslizado la sugerencia. "Me gustaría jugar en cancha de Boca o Central". Y a la idea del DT se adhirieron algunos jugadores de peso en el plantel, como Juan Sebastián Verón, Gabriel Heinze y Javier Mascherano. Y sin dudarlo, Grondona puso las gestiones en marcha para que el estadio de Central sea sede alternativa del Monumental para las Eliminatorias.
En los próximos días, en caso de que la inspección de FIFA dé el visto bueno, quedarán las obras por delante. Y también cerrar detalles organizativos, como la cesión de 8 mil entradas de protocolo, a distribuirse entre autoridades gubernamentales, miembros de la FIFA, la AFA, la Confederación Sudamericana de Fútbol, la Federación Brasileña, y representantes de las firmas que auspician a la Selección. En consecuencia, de las 29 mil localidades disponibles, la capacidad del Gigante de Arroyito se reduciría a 21 mil.
Faltan dos pasos aprobatorios. Pero todo marcha encaminado. Como en el Mundial 78, Rosario puede volver a albergar un partido de carácter oficial. Y nuevamente un Argentina-Brasil, con todo lo que conlleva.
El estadio de Central fue escenario de gestas históricas: el 6-0 contra Perú y el 2-0 ante Polonia, que depositó a la selección de César Menotti en la final ante Holanda. Y también fue cita de amistosos en la década del 90, como en el 2-0 sobre Hungría en el debut de Alfio Basile en su primer ciclo como DT del equipo nacional, o como en el 95 cuando el conjunto de Daniel Passarella venció 2-1 a Paraguay.
Pasó mucho tiempo. Maradona pidió y Grondona está dispuesto a complacerlo. La FIFA y el Comité Ejecutivo tendrán que dar el sí final.
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