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Un minuto antes del gol de Gimnasia, Michelini había pegado un cabezazo en el ángulo del poste y travesaño ante un Olave vencido y hubiese sido justo, porque San Lorenzo, con muchas limitaciones y desorden, había buscado el gol durante todo el partido.
El planteo del técnico Néstor Gorosito fue claro: «Salió a matar o morir». Línea de cuatro defensores con mucha proyección ofensiva de sus laterales (sobre todo, Leandro Alvarez de buen trabajo), dos mediocampistas de contención, uno de creación y tres delanteros netos. Así las cosas, atacó desde el primer minuto con mucho desborde por los costados y tirando centros para el legendario Beto Acosta que tuvo dos situaciones muy claras para marcar el gol y las desperdició.
Gimnasia se defendió con 8 jugadores y dejó a Rueda y Bartelt para el contraataque. En el primer tiempo pudo atacar dos veces, aunque en el segundo fue retrasando sus líneas y sólo atinó a defenderse con Goux y Olveira como estandartes defensivos.
San Lorenzo llegó a tener cuatro delanteros en la cancha (con la entrada del zurdo Cornejo, uno de los mejores de la cancha), pero no pudo marcar ningún gol y en el tercer minuto de adicional, Castillo se fue de contraataque y le puso un gran pase a Choy González para que rompa las pocas ilusiones que todavía le quedaban a San Lorenzo.
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