2 de abril 2001 - 00:00

"A Wall Street aún le preocupa si la Argentina podrá pagar su deuda"

A Wall Street aún le preocupa si la Argentina podrá pagar su deuda
"En forma privada sé que entre los inversores de Wall Street existe preocupación sobre si la Argentina podrá pagar la deuda." La frase pertenece a Gerald O'Driscoll, director de la Fundación Heritage, uno de los institutos de política económica más grandes e influyentes de los Estados Unidos.

O'Driscoll, quien ocupó la vicepresidencia de la Reserva Federal de Dallas bajo la conducción de su actual titular, Alan Greenspan, estimó además que la Argentina debería dolarizar cuanto antes su economía, lo que le permitiría «terminar con la especulación» de una posible salida de la convertibilidad y «bajar considerablemente el riesgo-país». En tanto, advirtió que si bien los inversores estadounidenses confían en Domingo Cavallo, «subir los aranceles a la importación de bienes de consumo fue un movimiento en la dirección equivocada».

Durante su visita a la Argentina, el veterano economista señaló que la economía estadouni-dense se está enfriando rápidamente y vaticinó nuevas bajas en las tasas por parte de la Fed en el corto plazo.

Por último, consideró que el «problema de la Argentina en el Mercosur es Brasil», ya que el volumen de su economía le resta independencia y «capacidad de negociación» al país. Al respecto recomendó avanzar hacia una serie de acuerdos bilaterales entre los distintos países de América.

El siguiente es el diálogo que mantuvo con Ambito Financiero:

Periodista: ¿Cómo ven los inversores estadounidenses la actual situación argentina?


Gerald O' Driscoll:
Ante todo hay que hacer una distinción entre lo que los inversores de Wall Street opinan de la Argentina en forma privada y lo que expresan en público. En forma privada sé que hay preocupación sobre si la Argentina podrá pagar su deuda, dada la perspectiva de crecimiento para los próximos años y los casi 3 años de recesión que ya lleva. Esto es algo que lentamente se empieza a decir en público en Wall Street. Pero en general, los operadores conocen a Cavallo y confían en él, esperan que su programa funcione, aunque no hay grandes esperanzas respecto del apoyo que tendrá desde el ala política. En lo que sí hay consenso es en que en este momento una reforma decisiva para la Argentina sería la dolarización, para evitar las constantes dudas sobre el mantenimiento de la convertibilidad.

P.: ¿Entonces el camino es la dolarización?


G.O.:
Lo que sucede es que hubo cierta especulación cuando se mencionó la posibilidad de atar el peso a un canasta de monedas. Esto sumado a la falta de liberalización económica que tiene la Argentina genera un riesgo cambiario que no debería existir bajo un régimen como la convertibilidad. Pienso que la dolarización terminaría con este tipo de especulación. Seguramente que no resolvería todos los problemas del país, pero le permitiría bajar considerablemente su tasa de riesgo-país.

Equivocación

P.: Entre las primeras medidas que adoptó Cavallo se encuentran la suba en el arancel a la importación de bienes de consumo y el pedido de poderes especiales por un año para reactivar la economía. ¿Qué opina de esto?

G.O.:
Subir el arancel es sin dudas un error. Fue un movimiento en la dirección equivocada, ya que la Argentina todavía es muy cerrada. Las empresas argentinas nunca van a ser competitivas en otros mercados si no abren su economía. Esto es lo que nos enseñó la experiencia mexicana con su ingreso al NAFTA. Respecto a los poderes especiales al Ejecutivo, lo ideal sería que las reformas fueran aprobadas por el Congreso, porque tendrían un mayor grado de legitimidad pública. Pero cuando el sistema político se torna poco viable, a veces no hay otra forma de implementar las medidas necesarias.

P.: ¿La economía de Estados Unidos marcha hacia una recesión?


G.O.:
Definitivamente hay signos de que la economía estadounidense se está enfriando rápidamente. Estimo que este año tendrá crecimiento cero, o cercano a cero. El sector industrial es el que mayores problemas presenta, ya que es que más se está resintiendo de esta desaceleración. Está claro que la economía estadounidense no será un motor de crecimiento para el resto del mundo durante 2001.

P.: Alan Greenspan pasó de ser el héroe a convertirse en el villano de la película...


G.O.:
En cierta forma lo que está ocurriendo con Greenspan demuestra que ningún ser humano puede manejar totalmente la economía. Sin dudas él es el mejor presidente de la Reserva Federal que Estados Unidos podría tener. Pero cuando la economía cambia tan vertiginosamente como ocurre ahora, es muy difícil controlarla. Lo cierto es que tradicionalmente la Fed transitó siempre con algún retardo sobre la curva de rendimientos. Por ejemplo, subía los intereses cuando el mercado ya lo había hecho o al revés.

P.: ¿Habrá nuevas bajas en las tasas?


G.O.:
Es muy posible que en corto plazo haya nuevos recortes de tasas, porque la economía se está debilitando significativamente. Por eso los republicanos también abogan por el recorte de impuestos para complementar las medidas reactivantes.

P.: ¿Existe una pulseada entre Greenspan y Wall Street?


G.O.:
Esa disputa es más psicológica que real. No creo que 25 puntos básicos más o menos influyan demasiado en la economía estadounidense. Wall Street pone demasiada atención en las decisiones de la Fed, cuando el problema está en la economía real.

P.: ¿Cómo ve el Mercosur?

G.O.:
El problema de la Argentina en el Mercosur es Brasil. Es decir, Brasil es el país dominante en el Mercosur, entonces la independencia y la capacidad de negociación de la Argentina están acotadas. Al negociar a través de un bloque, como es el Mercosur, y estar dentro de él un país tan grande como Brasil, en cierta forma los países más chicos se ponen a merced de las decisiones del mayor. Lo concreto es que hasta ahora el Mercosur no ha tenido gran peso. Me inclinaría por promover acuerdos bilaterales entre los distintos países de América que hayan hecho las reformas necesarias.

P.: ¿Pero un acuerdo bilateral de comercio con los Estados Unidos no implicaría una fuerte asimetría en el poder de negociación?


G.O.:
Esta es una de las razones por las que apoyo una asociación de libre comercio. Si el país es pequeño pero con una economía abierta, no existirían asperezas en las negociaciones.

P.: ¿Qué línea seguirá la administración Bush respecto del comercio con Latinoamérica?


G.O.:
Pienso que la principal política será fomentar el libre comercio. Buscará relacionarse con Latinoamérica más en términos económicos que políticos.

Premio

P.: ¿Cree que Bush aprove-chará la Cumbre de lasAméricas que se llevará a cabo el mes próximo para relanzar el ALCA?

G.O.:
Inicialmente la propuesta del ALCA fue impulsada por la administración de Bill Clinton. El actual gobierno es más propenso a avanzar en acuerdos bilaterales, como por ejemplo el de Chile. Se deberían firmar tratados de libre comercio con países que tengan una buena apertura económica y liberalización, ya que de esta forma implícitamente se premia la apertura y se penaliza el proteccionismo. Lo que ocurrió con el ALCA fue que en realidad se generó el efecto opuesto a éste. Porque una vez que se lanzó, pareciera ser que los países dejaron de hacer las reformas pendientes como para tener algo que negociar hasta 2005. Desde mi punto de vista, los pasos son primero liberalizar y luego comenzar a hablar de un tratado de libre comercio.

P.: Bajo esta perspectiva, ¿la Argentina está en condiciones de profundizar los tratados de libre comercio?


G.O.:
Comparado con otros países del mundo, la Argentina no es de los más abiertos.

Entrevista de Juan Cerruti

Dejá tu comentario

Te puede interesar