Sorprendió el gobierno ayer con el anuncio del inminente lanzamiento del nuevo mecanismo para medir los precios, efectuado por Alberto Fernández. Quizás el conflicto con el campo ayude a esconder sus efectos negativos, pero como quien delineó la metodología fue Beatriz Paglieri, la interventora designada por Guillermo-Moreno en el INDEC en enero de 2007, es poco lo que puede esperarse del nuevo sistema de medición. Trascendió que hasta podría ser un punto menor la inflación en un año en comparación con el ya vigente mecanismo. Se dilapida la oportunidad de sanear la medición de los precios en la Argentina. Sí seguramente será una bendición para las encuestadoras privadas que florecieron en la plaza reemplazando al INDEC. Como se suponía, el gobierno no cambiará su visión sobre la inflación. Tanto Néstor como Cristina de Kirchner reconocieron en sus últimos discursos la fuerte suba de los precios y los gremialistas reclaman aumentos de sueldos que triplican la inflación oficial. Pero el INDEC no se cambia. Casi se diría que es una política de Estado, y, seguro, una herramienta para pagar menos por los títulos en pesos que indexan por el CER.
Alberto Fernández y la titular del INDEC, Ana María Edwin, adelantaron que ya está casi
todo listo para conocer el nuevo índice de precios.
El INDEC pondrá en marcha «en forma inminente» la nueva medición de precios minorista. Así lo aseguró ayer el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, quien justificó los cambios por la necesidad de «adecuarlo al consumo y a los precios actuales de la Argentina».
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El funcionario señaló que el nuevo indicador constará de 440 productos, que representarían 77 por ciento de los artículos y servicios que consumen las dos terceras partes de la población del país. Representa apenas poco más de la mitad de los bienes que se relevan actualmente. «Vamos a volver a poner las cosas en orden luego de un año de confusión», agregó.
El cuestionamiento sobre el nuevo índice no pasa tanto por lo metodológico, sino por la credibilidad de quienes lo llevan adelante. Quienes estuvieron a cargo de la elaboración del nuevo IPC y serán los encargados de realizar los futuros cálculos son los mismos que generaron la manipulación a partir de enero de 2007. Por lo tanto, será muy complicado que el nuevo ponderador goce de credibilidad.
Fernández formuló el anuncio al cerrar ayer la Jornada Internacional sobre Indices de Precios al Consumidor, organizada por el INDEC en un hotel de Pilar, aunque no precisó desde qué mes comenzará la medición de precios con el nuevo indicador.
El jefe de Gabinete aseguró que el nuevo indicador «modifica ponderaciones de productos como el turismo y la carne y que el nuevo indicador vuelve a lo que históricamente ha hecho la Argentina». No dio, sin embargo, precisiones respecto a la manera en que se efectuaron los cambios. Tampoco se habló de una fecha precisa para la divulgación del nuevo mecanismo o cuándo entrará en vigencia.
El funcionario criticó las reformas de ese indicador realizadas en 1998, cuando se pasó a medir alrededor de 800 productos y « distorsionaron el índice».
En el evento no estuvo el ministro de Economía, Carlos Fernández, pese a que él es quien debería estar manejando la modificación del IPC. El INDEC, en definitiva, es un organismo que depende del ministerio de Economía. Está claro, por lo tanto, que el tema quedó en manos de la jefatura de Gabinete. Surge, por otra parte, que se avalaron las modificaciones sugeridas por la intervención actual de la institución, que responde al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.
En su paso por el ministerio de Economía, Martín Lousteau se opuso a la divulgación del nuevo índice por considerar que su eficacia no estaba probada. Y consiguió que se postergue la puesta en marcha.
Fernández dijo que la nueva estadística pretende «adecuar mejor cómo varían los precios en la Argentina teniendo en cuenta cómo se consume en el país».
Estas fueron otras declaraciones del jefe de Gabinete sobre los cambios del índice:
Vamos a poder tener un mejor indicador de precios porque va a reflejar más claramente el modo de cómo varían los valores de aquello que consumen los argentinos.
Tenemos la decisión de poner en marcha este proyecto. En el mundo no hacen algo distinto de lo que estamos proponiendo.
Además, en el mundo ya tuvieron este problema y los caminos que utilizamos para resolverlos son los que otros países ya transitaron.
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