Fuentes de Aerolíneas Argentinas desmintieron que el gobierno haya pedido reunirse con sus accionistas principales, Gerardo Díaz Ferrán y Gonzalo Pascual, para comunicarles que el Estado haría uso de la opción de compra que tiene sobre 15% de las acciones de la aérea. «Hasta ahora ni siquiera se realizó trabajo alguno para determinar el valor de esas acciones», dijo a este diario un vocero de la empresa.
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Desde el gobierno, sobre todo a través de Ariel Basteiro -el ex sindicalista expulsado del socialismo, a quien el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, designó en el directorio de Aerolíneas Argentinas- se viene diciendo que Díaz Ferrán y Pascual llegarán esta semana a Buenos Aires para reunirse con funcionarios y definir la transferencia de ese 15%.
Hasta ahora, el Estado tiene 5%, pero hace un año, durante un viaje presidencial a España, Fernández y los empresarios del Grupo Marsans firmaron un compromiso que contenía varios puntos, uno de los cuales preveía la posibilidad de que el sector oficial acreciera su tenencia en Aerolíneas hasta 20%. El plazo para ejercer esa opción vence el 23 de este mes.
Por ahora, lo que se sabe es que Díaz Ferrán, en su carácter de presidente de la CEOE (la central empresaria más fuerte de España), y Pascual, en su condición de titular de uno de los grupos turísticos y del transporte con mayor actividad en la región, están desde el domingo en Santiago de Chile, con el fin de participar de la cumbre de presidentes.
Encuentro
¿Pasarán por Buenos Aires tras la cumbre? Está previsto que lleguen el viernes por la mañana desde Santiago y sigan viaje por la noche hacia Madrid. Entretanto debería producirse el encuentro que viene pregonando Basteiro, pero -al menos hasta ayer- los empresarios no habían sido notificados de que deberán concurrir a algún despacho oficial.
De todos modos, no es un secreto para nadie que las relaciones entre Marsans y el gobierno no pasarían por su mejor momento. La semana pasada, el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, hizo pública -y en forma de velada amenaza- una actividad casi rutinaria: aplicar sanciones por las reiteradas demoras de los vuelos de Aerolíneas Argentinas y Austral.
Esas demoras, en casi todos los casos, fueron motivadas por el conflicto con el gremio de los pilotos, que apuntan sin mucho disimulo a un objetivo de máxima: la reestatización de la compañía. La pelea con las huestes de Jorge Pérez Tamayo surgió, no casualmente, luego de que Marsans anunció la compra de una flota de aviones Airbus, cuya llegada en parte a Aerolíneas/Austral depende de la firma de un «pacto de paz social» por los próximos cinco años con los gremios.
La respuesta sindical fue el reclamo de los comandantes de tomarse vacaciones según el régimen legal que los ampara. Este régimen -sin embargo- venía siendo dejado de lado de común acuerdo porque los pilotos elegían cuándo descansar y la empresa lo aceptaba para no afectar sus frecuencias en las épocas de mayor demanda.
«Es lógico que Jaime hable de sanciones: cuando hay retrasos, la autoridad de aplicación del régimen aerocomercial debe actuar; nosotros tendremos la oportunidad de hacer nuestro descargo cuando llegue el momento», dijo la fuente de AA.
Así las cosas, en las próximas horas debería definirse si el gobierno avanza en su divorcio de los empresarios españoles, o los encuentros que inevitablemente se producirán en Santiago ayudarán a «planchar» las arrugas de este vínculo.
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