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Esa ley, impulsada por el sindicalismo y promocionada como un beneficio para que los trabajadores cobren antes sus créditos laborales, complicará en realidad a las empresas en concurso a la hora de acordar con sus acreedores. Deberán lidiar ahora también con el temido fuero laboral.
Si bien hasta ahora la conducción del Frente para la Victoria no trabajó en otro tema que no fuera reunir los votos para sancionar la reforma a la ley de jueces, desde esta semana la agenda parlamentaria estará marcada por los proyectos económicos que están pendientes.
La lista de prioridades que tiene el kirchnerismo en la Cámara de Diputados la encabezanlos proyectos del régimende biodiésel, de biotecnología, y el fomento de las pequeñas y medianas empresas. Esas dudas sobre esta última iniciativa parecieron comenzar a despejarse y, aunque se reconoce que el costo fiscal será importante, el oficialismo cree que el sacrificio para el Tesoro será recompensado por las empresas que deberán blanquear su situación y a sus empleados no declarados, que deberán registrar.
De todo el paquete, el que más interesa por ahora al gobierno es la promoción para la investigación, desarrollo, generación y uso de los biocombustibles y derivados oleoquímicas, pero aquí aún debe existir un acuerdo con la Secretaría de Hacienda para determinar cuál será el sistema de incentivo fiscal.
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