Se acabó la cerveza gratis: en un fallo del juez comercial Francisco de Soto, se ordena a Isenbeck a «cesar en la difusión no autorizada de la marca Quilmes por cualquier medio de propalación que fuere». En otras palabras, el magistrado pone fin -al menos en forma transitoria-a la controvertida acción promocional lanzada por la cervecera alemana, y que consistía en entregar una botella de su marca en forma gratuita a cambio de una tapa de Quilmes.
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En los fundamentos de su medida cautelar, el juez indica que en relación a la publicidad comparativa «la jurisprudencia argentina se ha mostrado contraria a la misma», y cita una larga lista de jurisconsultos que se pronunciaron en ese sentido. Agrega que «las persistentes sugerencias de superioridad del producto propio simultáneo con la inferioridad del ajeno» (Isenbeck pedía al público que comparara «la mejor» con «la más vendida») tendría «consecuencias dudosamente reparables (como por ejemplo la disminución del prestigio comercial, la dilución del ensamble público-producto, desmerecimiento de la marca, desvío de la clientela, etc.)».
En un comunicado, Quilmes afirma que se habían presentado a la Justicia en función de que «la actitud de Isenbeck era utilizar como estrategia comercial el engañar y confundir mediante alegaciones carentes de veracidad». Agrega que «Quilmes no le teme a la competencia ni a las comparaciones sobre bases ciertas, y no tiene dudas de que es el consumidor quien debe elegir libremente».
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