Alivia al gobierno menor presión bajista del dólar
La suba de tasas en los Estados Unidos y la crisis brasileña se juntaron para mover el piso del dólar, que en pocas jornadas pasó de $ 2,87 a $ 2,92. Los inversores mostraron mayor cautela no sólo en la Argentina, sino en prácticamente todos los países de América latina, luego de subas espectaculares en los títulos públicos. Además, se está produciendo una menor oferta de divisas por parte de los exportadores de cereales debido a los tiempos de la cosecha gruesa. Hay que descartar cualquier posibilidad de corrida cambiaria. La percepción es que el dólar tiene ya un nuevo piso. Una situación que alivia al gobierno, que en 2005 mantuvo una fuerte intervención con el Banco Central para evitar que la divisa cayera muy por debajo de $ 2,90. La contracara de este esfuerzo es una mayor presión inflacionaria. Por lo tanto, la turbulencia en los mercados, siempre que no se desboquen, puede resultar positiva para disminuir la presión a la baja del dólar. Roberto Lavagna busca, además, salir de un esquema de cambio «semifijo» que se había generado en los últimos meses, ofreciendo ganancias fáciles para inversores. Con este incremento de la divisa (que apunta a acercarse a $ 3) se incorpora un factor de incertidumbre que puede afectar a los inversores de corto plazo.
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Roberto Lavagna
La política oficial es evitar que se produzca una reducción significativa del tipo de cambio real. Para eso apunta en dos direcciones: disminuir las presiones inflacionarias (en agosto el índice sería el más bajo del año) y evitar una caída nominal del dólar. De esta forma, Roberto Lavagna procura tranquilizar a algunos sectores de la industria que venían advirtiendo sobre los peligros de una caída de la competitividad ante el escenario de descenso del tipo de cambio.
• Se redujo notablemente la liquidación de los exportadores de cereales: aquí se está cumpliendo estrictamente con la estacionalidad esperada. Entre abril y julio es el período más fuerte de la cosecha gruesa, que genera un verdadero aluvión de divisas. A partir de agosto, empieza a decaer la oferta de dólares. Los últimos datos de CIARA sobre exportadores cerealeros reveló que sólo se liquidó un promedio de $ 27 millones diarios, contra $ 48,2 millones de la semana anterior y de $ 70 millones promedio del período más intenso (junio y julio). Se espera que esta situación continúe hasta fin de año.
• El Banco Central ya dio muestras claras sobre la intención de mantener su política de incremento de reservas. Así lo expresa cada vez que tiene la oportunidad el titular de la institución, Martín Redrado: «Todos los países emergentes están aprovechando el contexto para aumentar sus reservas, lo que nos brinda más autonomía», explicó. Implica que el BCRA continuará con su política de intervención en el mercado cambiario. Cálculos privados señalan que, de los u$s 25.100 millones de reservas actuales, podría pasarse a los u$s 27.000 millones hacia fin de año.
• La suba de tasas en el exterior generó un leve cambio de expectativas: casi todos los mercados de América latina tuvieron caídas en los valores de sus bonos, en parte por la suba de tasas que está impulsando la Reserva Federal estadounidense. La caída de los bonos en pesos que ajusta por CER se da en un contexto particular: muchos inversores ganaron más de 20% en un mes y salieron a tomar ganancias. Como la inflación continuará superando al dólar (que tiene un recorrido alcista acotado), estos bonos indexados continuarán siendo atractivos.




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