Las lluvias que cayeron durante las últimas dos semanas en las provincias de Buenos Aires y Entre Ríos, una de las principales áreas agrícolas del país, permitieron atenuar la preocupante sequía que afecta a la próxima cosecha. Pero la situación aún es complicada y varía de acuerdo con las zonas.
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Estas precipitaciones recompusieron en gran medida la humedad del suelo permitiendo la recuperación de los cultivos de los cereales y oleaginosas, los que presentan ahora un estado general bueno a muy bueno según las zonas.
La siembra de granos gruesos se aceleró la semana pasada, especialmente la de girasol y maíz, aunque algunas regiones del país continúan con escasez de agua, sostuvo la Bolsa de Cereales de Buenos Aires en un informe.
En relación con el girasol, tras las lluvias generalizadas, la siembra de este cultivo pudo continuary se implanta 24% de la superficie inicialmenteestimada; asimismo, se intensificaron los trabajos de preparación de suelos, al aprovechar la humedad aportada por las recientes lluvias.
Pero el panorama no es tan alentador en el sudoeste de la provincia de Buenos Aires, zona que produce 60% del trigo de la Argentina, una de las áreas más afectadas por la sequía donde los productores perdieron más de un millón de toneladas de ese cereal en la Argentina, porque representa uno de los cinco principalesexportadores de este cultivo del mundo. Además, murieron más de 60.000 cabezas de vacuno.
Retroceso
Fuentes de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos (SAGPyA) precisaron que la siembra de cereal afronta un retroceso de 17%, en comparación a la campaña anterior.
En la provincia de Córdoba las lluvias registradas durante la semana pasada oscilaron entre 3 y 15 milímetros siendo insuficientes para revertir la situación de estrés hídrico que vienen atravesando los cultivos. En esta provincia se registra la mayor demora en las tareas de implantación, por lo que el retraso con respecto a la campaña anterior es de 36 puntos porcentuales.
De todas formas se estima que las últimas lluvias permiten plantear una buena situación con altos volúmenes y rendimientos, además de que augura la existencia de humedad necesaria para la cosecha de granos gruesos.
Hasta la semana pasada los agricultores habían sembrado 31% de los 3,36 millones de hectáreas previstos para el maíz del ciclo 2006/2007, 16 puntos porcentuales más que la semana anterior, pero 17 puntos por debajo de del nivel registrado en la misma época del año anterior.