Consolidación fiscal, es lo que reclama la calificadora.
La agencia de calificación Standard & Poor's amenazó con degradar la nota de la deuda a largo plazo de Japón, subrayando que el costo de la catástrofe del 11 de marzo agravaría el importante déficit público nipón. S&P degradó la perspectiva de "estable" a "negativa" para esta nota actualmente fijada en "AA-", la cuarta mejor posible de un total de 22, lo que corresponde a un emisor de alta calidad.
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Según la agencia, el sismo de magnitud 9 y el gigantesco tsunami que devastaron el noreste del archipiélago, dejando miles de muertos y desaparecidos, provocarán costos de reconstrucción del orden de los 30 billones de yenes (250.000 millones de euros, 366.000 millones de dólares), una estimación superior a la del gobierno que es de 25 billones de yenes.
"Pensamos que los poderes públicos asumirán lo esencial de este costo, lo que aumentará el déficit público de dos puntos del PIB este año y de un punto el año próximo", explicó. La agencia evaluó que el déficit público de Japón alcanzará 11% del PIB para el año presupuestario 2011 y que será superior a 8% en 2014.
Esto aumentará la colosal deuda pública japonesa, que ya representa cerca del 200% del Producto Interior Bruto (PIB) en la tercera mayor economía mundial, o sea la proporción más alta entre los países desarrollados. La agencia, que ya rebajó un nivel en enero la nota de Japón debido a su importante endeudamiento, advirtió que podría hacerlo de nuevo "si ninguna consolidación presupuestaria impide el deterioro de las finanzas públicas en los próximos dos años".
El ministro de Finanzas japonés, Yoshihiko Noda, intentó tranquilizar afirmando que las autoridades querían, por su ambición rigorista, "inspirar confianza tanto en el interior del país como en el extranjero". "Si la reconstrucción es una tarea mayor, la reforma presupuestaria no puede dejarse de lado. Nuestra voluntad es equilibrar las dos", insistió. S&P subrayó que su apreciación dependerá "de la capacidad del gobierno japonés de crear un consenso político sobre medidas de ajuste presupuestario", evocando aumentos fiscales.
El equipo del primer ministro, Naoto Kan, planea en efecto aumentar los impuestos pero aun no se tomó ninguna decisión sobre este tema tabú. Debe primero componer con la oposición conservadora que puede bloquear sus proyectos ya que tiene mayoría en la Cámara Alta del Parlamento. Desde el sismo, el gobierno previó una primera línea presupuestaria de 4 billones de yenes (33.000 millones de euros), financiada por los ahorros en otros sectores, pero ya juzgó necesaria una segunda, que esta vez cubrirá con emisión de obligaciones.
S&P concedió que sus proyecciones sobre el déficit público nipón eran "inciertas" vista la situación aun inestable en la central nuclear de Fukushima, accidentada desde el tsunami del 11 de marzo. Estimó por otra parte que estos desastres no pesarán en el crecimiento a mediano plazo y no provocarán "un aumento significativo de las tasas de interés en la deuda pública". A favor de la nota de Japón, la agencia señaló que el país tiene "activos netos en el extranjero" y dispone de "un sistema financiero sólido y una economía diversificada" y que el yen constituye "una moneda de reserva importante en el plano internacional". Fitch, otra importante agencia de calificación, atribuye a Japón la nota "AA" (la tercera mejor en una escala de 22), enmendada con una perspectiva "estable", mientras que la otra gran agencia, Moody's, le da la nota "Aa2" (tercera de 19) con una perspectiva "negativa".
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