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Aunque todavía no están los datos finales, los amparos en julio se ubicarán ampliamente por encima de los $ 1.000 millones (sólo en las primeras dos semanas la cifra se acercó a los $ 700 millones). Esta salida de fondos se verifica en una reducción de los depósitos reprogramados en poder de los bancos («corralón»).
La cifra es la menor desde que se implementó el «corralito» en diciembre. Y lo que salió de las cuentas a la vista este mes terminará siendo sensiblemente inferior a los $ 1.614 millones que se fueron en junio.
La reducción de depósitos del «corralito» es sensiblemente más baja que la estipulada en el programa monetario, que incluía una salida de $ 3.000 millones.
Existen varios aspectos que muestran un cambio de comportamiento del público respecto al dinero que sigue dentro del «corralito»:
• En las cuentas a la vista quedan $ 19.823 millones. En el BCRA interpretan que la mayor parte de ese dinero forma parte de los fondos «transaccionales» necesarios para las empresas y el público. Esto significa que el margen para que continúe la sangría de las cuentas a la vista es cada vez menor.
• El costo de «saltar» el «corralito», es decir, de obtener efectivo por el dinero atrapado en el sistema bajó a sólo 3%, cuando a principios de año superaba 10%.
• Este mes se pagaron los aguinaldos. Esto significa que el público pudo retirar 50% más de su dinero proveniente de salario. Sin embargo, no se evidenció un mayor retiro de depósitos de los bancos, sino todo lo contrario.
• La tranquilidad del dólar durante todo julio también fue un factor importante. Al no producirse un incremento en la cotización, existe menos desesperación del ahorrista por hacerse de los pesos en efectivo para comprar dólares.
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