24 de julio 2002 - 00:00

Antes de devaluar, la Argentina era líder en desarrollo en la región

Antes de devaluar, la Argentina era líder en desarrollo en la región
Noruega es el país del mundo con mayor índice de desarrollo humano, mientras que la Argentina se mantuvo en el puesto 34 sobre una lista de 173 países, y lidera el ranking de Latinoamérica por encima de Chile, México y Brasil. Así lo reveló el Informe sobre Desarrollo Humano 2002 elaborado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y difundido ayer en Manila.

De acuerdo con los datos del informe, que corresponden al año 2000, cuando todavía existía la convertibilidad en el país, la Argentina se sitúa cuatro puestos por delante de Chile (que figura en el lugar 38), seis de Uruguay (40) y nueve de Costa Rica (43), que son las naciones latinoamericanas que figuran entre las de alto desarrollo humano.

El índice de desarrollo humano se elabora sobre la base de una combinación de tres indicadores: alfabetización de adultos y tasa de escolarización, esperanza de vida al nacer e ingreso per cápita.

Por segundo año consecutivo, Noruega encabeza el ranking, secundado con escasa diferencia por Suecia, Canadá, Bélgica, Australia y EE.UU., mientras que Sierra Leona es el país con menor nivel de desarrollo. Asimismo, el informe indica que las desigualdades entre ricos y pobres en todo el mundo han alcanzado un nivel grotesco y que más de 60 países de diferentes partes del mundo tienen hoy ingresos menores que los que tenían antes de 1990. La peor situación es la de Jamaica y Madagascar, que actualmente tienen ingresos más bajos que en 1975. Mientras que en otros países, como Bolivia, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Irán, Nicaragua, Arabia Saudita o Venezuela los ingresos son inferiores a los del período 1960-1980.

En tanto, los progresos más significativos en la última década correspondieron a los países del sudeste asiático.

•Subjetividad

El informe incluye, además, indicadores subjetivos referidos a la gobernabilidad, que hacen referencia a aquellos factores que se consideran imprescindibles para asegurar la capacidad de desarrollo democrático de los estados. Allí, la Argentina tiene una muy alta clasificación (8 en una escala de entre -10 y 10) en lo referido al grado de democracia. Por grado de democracia se debe entender la presencia de aquellos factores necesarios para la democracia, tanto las leyes como las instituciones que permiten la participación democrática, pero sin considerar la magnitud de la participación política.

De este modo, atendiendo a la mencionada escala, -10 define un grado de autoritarismo pleno y 10 un grado de democracia perfecta. En lo relativo a las libertades civiles, la Argentina obtiene el grado 2 en una escala de entre 1 y 7 donde 7 se refiere a la ausencia total de libertad y a la libertad plena. También en materia de derechos políticos, que se miden con los mismos criterios y la misma escala que las libertades civiles, la Argentina logra la nota de 1.

Sin embargo, en lo tocante a la libertad de prensa, la Argentina obtiene una nota de 33, relativamente baja considerados los parámetros anteriores, en una escala de 100 (carencia completa de libertad de prensa) a 0 (plena libertad de prensa).

La corrupción es otro de los aspectos de la vida sociopolítica en los que la Argentina tampoco obtiene una nota especialmente brillante: en una escala de entre 0 (máxima corrupción) a 10 (mínima incidencia) alcanza 3,5.

En cuanto a la igualdad de sexos, la Argentina tiene una tasa de alfabetización femenina de 96,8% (la misma que la masculina) y de 98,8% en lo tocante a la alfabetización de las mujeres entre los 15 y los 24 años. Se alcanza a 100% de escolarización femenina en la enseñanza primaria, 76% en secundaria y 56% en la enseñanza superior.

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