Sirvió para no perder de vista lo que se había abandonado en la baja anterior, también para que la plaza mostrara un impulso inmediato: de negativa a seguir derrapando. No mucho más que para tales objetivos modestos, pero los únicos alcanzables dentro de un marco que se redujo a niveles de escasez de órdenes.
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Un mercado que optó por achicar espacios, tratando de calzar sus órdenes en la medida de que existiera «contrapartida» equivalente, durmiendo una siesta para tanto y en un horario que le quedaba holgado, para tan escaso ímpetu.
Desde el cierre previo, se tuvo que decaer unos once puntos más -llegando a 1.483- y recién después, ensayar la recuperación de terreno. Finalmente, se culminó del otro lado de los 1.500. No en el máximo, 1.507, pero bien cerca de ello, con 1.504 puntos, y tarea cumplida...
• Ritmo menor
Todo se resolvió en términos de escenario contraído, retornando a la mancomunión y de fuerzas respondiendo elásticamente a las posibilidades de cada una. Restando negocios, apenas si se juntaron unos $ 51 millones de efectivo.
Y por allí, el recupero de 0,7% en precios quedó desvalido, sin respaldo necesario, pendiente de tener que ratificarse en siguientes ruedas. Volumen y precios no fueron en igual dirección, con operadores que, frente a turbulencias, están viendo cómo adaptarse. Greenspan, petróleo, bonos... demasiado para sopesar.
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