Buenos Aires - Sin oír la intimación de Felipe Solá para que acataran la conciliación obligatoria que rige en la provincia desde el viernes pasado, los estatales agremiados en ATE, FEB y SUTEBA cumplieron ayer una nueva jornada de paro y se movilizaron hacia la Casa de la Provincia de Buenos Aires, en Capital Federal, en reclamo de un incremento salarial.
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En este escenario, la vicegobernadora Graciela Giannettasio tomó ayer la posta en el conflicto -por el viaje de Solá a China-y recibió a última hora un dictamen positivo de la Secretaría de Trabajo nacional que avala el proceso de conciliación obligatoria e intima a los gremios a cumplir con lo determinado por la cartera laboral provincial, bajo amenaza de apercibimientos que van desde el descuento del día no trabajado hasta la quita de personería jurídica de los gremios. Ayer Giannettasio sostuvo, tras reunirse con su gabinete: « Tenemos que construir un espacio de diálogo con los gremios en el que todos debemos colaborar para encontrar una solución, (...) pero no podemos consentir que se suspendan los servicios esenciales».
Los estatales de ATE, FEB y SUTEBA -estos dos últimos docentes-exigen un incremento de haberes de $ 250 y rechazan la oferta oficial de una suba de $ 85 para los sueldos menores a $ 1.000. La conducción de la ATE se reunirá hoy para evaluar los alcances de las jornadas de lucha y determinar la continuidad de eventuales acciones de fuerza. Distinta es la postura de los empleados agrupados en los otros 27 gremios -la mayoría de los 400.000 estatales bonaerenses-, que el martes que viene volverán a negociar el incremento salarial con el Ministerio de Trabajo bonaerense. Un panorama más que complicado, desatado tras la suba otorgada por Kirchner a los estatales nacionales.
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