EL RASTRO: A la excelencia de la labor, sus ingresos y su utilidad, APSA agregó un hecho sustancial: haber podido dejar en condiciones normales todo el aspecto de los pasivos, que venían trastornados desde la crisis. Esto le da plena tranquilidad, como para anotarse en nuevos negocios: la última gema en la corona se llamó «Pérez Cuesta».
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