Los negociadores comerciales de Canadá y Estados Unidos se reunieron este miércoles luego de que el presidente norteamericano, Donald Trump, suspendiera por tres días la aplicación de los aranceles del 50% previstos sobre algunos productos canadienses. El nivel del arancel sobre los automóviles continúa siendo el principal punto de fricción.
El ministro canadiense a cargo del comercio con Estados Unidos, Dominic LeBlanc, y la negociadora principal de Canadá, Janice Charette, se reunieron con el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, según confirmó la oficina de LeBlanc en un comunicado.
El martes por la noche, Trump afirmó que ambos países habían llegado a un entendimiento, sujeto a la firma de los documentos correspondientes. Sin embargo, el primer ministro canadiense, Mark Carney, fue más cauto: reconoció que se habían producido avances sustanciales, pero advirtió que aún queda trabajo importante por delante.
A diferencia de esquemas anteriores, los nuevos aranceles se aplicarían con independencia de si las mercancías cumplen los requisitos para recibir trato preferencial en el marco del acuerdo comercial entre Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC).
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, junto al presidente norteamericano, Donald Trump.
El sector automotriz, en el centro de la disputa
Mientras tanto, los fabricantes de automóviles esperan un acuerdo final que reduzca drásticamente el arancel estadounidense del 25% sobre los vehículos y autopartes canadienses. Dos ejecutivos del sector indicaron a Reuters que Canadá presiona para llevarlo al 10%, mientras que Washington ofrece bajarlo al 15%.
Persisten además otras cuestiones sin resolver. Una de ellas es si Estados Unidos permitirá deducir del arancel el valor del contenido regional de México, Estados Unidos y Canadá en su conjunto, o solo el aporte de componentes fabricados en territorio estadounidense.
Otra es si las reducciones alcanzarán a los vehículos de servicio mediano y pesado, o únicamente a los autos de pasajeros y camionetas. Canadá insiste en que las rebajas deben abarcar a todos los tipos de vehículos.