El Fondo Monetario Internacional recomendó la utilización de controles de capital; la acumulación de reservas y la aplicación de políticas fiscales restrictivas para frenar el flujo de dinero que está alentando una "guerra de divisas". Estas recomendaciones se enmarcan en la puja en la que diferentes países intentan ser más competitivos devaluando sus monedas. Cabe recordar que el yuan chino aún permanece por debajo de los niveles reclamados tanto por el FMI como por la Unión Europea y los Estados Unidos.
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Hoy comenzó la reunión organizada por el Fondo Monetario en Shangai, China, donde participan los gobernadores de bancos centrales y delegados de instituciones de todos los continentes, donde se notará la ausencia del Banco Central Europeo, el Banco de Inglaterra y el Banco de Canadá. De acuerdo a lo informado por el FMI, el propósito es avanzar en la incorporación de otros instrumentos que ayuden a la estabilidad financiera mundial.
El ministro de Economía, Amado Boudou, participará a partir del jueves en Seúl de una reunión preparatoria a la Cumbre del G-20 que se llevará a cabo en el 11 y 12 de noviembre en esa misma ciudad. En esta reunión, los líderes del G-20 intentarán reducir la tensión entre China y Occidente por la negativa del país asiático para revaluar el yuan.
Consultado sobre la postura que va a llevar Argentina al foro del G-20, Boudou señaló que "no vamos a aceptar de ninguna manera cuestiones que tengan que ver con enfriamiento, con ajustes, que ya están proponiendo en países de la región". Respecto de la "guerra de divisas", consideró que Argentina "va a poder mantenerse al margen porque tiene mucha solidez fiscal, el BCRA tiene gran cantidad de reservas y tenemos superávit comercial".
El gobierno argentino sigue atentamente la posición que adopte Brasil acerca del flujo de capitales dado que el vecino país es el principal destino de nuestras exportaciones. En este marco, ratificó que Argentina tiene la misma visión que tiene Brasil respecto a la "guerra de monedas", al tiempo que volvió a criticar a los países centrales por intentar "que nuestros países sean los que carguen con el mayor peso de la salida de la crisis", y recordó que "la crisis no fue generada en nuestros países sino en los países centrales". Uno de los actores principales en este tema es Brasil, que ha establecido medidas impositivas para el ingreso de capitales. Cabe recordar que el real brasileño en el año ya lleva 5% de apreciación, y desde 2009, un 35%. En este sentido y dado que Brasil es el principal socio comercial de Argentina, el ministro subrayó que "lo que es bueno para Brasil es bueno también para Argentina, más allá de cualquier coyuntura, por lo que apostamos a un crecimiento muy fuerte del comercio intra-Mercosur y ahora también intra-Unasur. Creemos que tenemos que seguir fortaleciendo el intercambio en monedas locales, como venimos haciendo con Brasil, es una de las claves para una nueva economía latinoamericana", definió.
En otro orden, defendió enfáticamente "que los países centrales deberían tener medidas orientadas a sus mercados internos, expansivas, que les permitan generar empleo". Sin embargo, se excusó de continuar opinando pues dijo "no nos gusta que nos den consejos, por eso no damos consejos, aunque claramente las medidas que han tomado hasta ahora han sido insuficientes".
Argentina continuará, como lo viene haciendo, reclamando en el marco del G-20 avanzar en las regulaciones financieras. En este sentido, el titular del Palacio de Hacienda señaló "en este tema pensamos que no se ha avanzado lo suficiente; tampoco en eliminar a las calificadoras de riesgo como las principales asignadoras de crédito" y agregó "también hay que seguir trabajando para eliminar los paraísos fiscales".
En Washington en la última reunión del Fondo Monetario, no se pudo avanzar en una nueva estructura de poder en el directorio del organismo multilateral. Este tema quedó pendiente y la opinión de Argentina, como miembro del directorio, es relevante. Al respecto, Boudou sostuvo que "la proporción entre países desarrollados y países en desarrollo tiene que ser 50% y 50%", concluyó.
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