En un contexto de extrema volatilidad y fuertes números en rojo en las principales bolsas del mundo, el mercado porteño retrocedió ayer 1,41 por ciento y los títulos llegaron a caer hasta 2,51 por ciento, mientras que el dólar minorista subió un centavo y cerró la semana en 3.17 pesos.
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Ayer, la cotización del dólar siguió en leve alza, por tercer día consecutivo en la franja mayorista, y la tendencia terminó trasladándose a las pizarras de las agencias de cambio.
Entre bancos y empresas el billete estadounidense subió dos milésimas de peso a 3,142, de tal manera que en la semana el tipo de cambio mayorista trepó 0,67 por ciento.
Los financistas volvieron a estar muy pendientes de los movimientos en los mercados extranjeros y una vez más la caída de Wall Street irradió su influencia en el resto del planeta.
En Nueva York, el epicentro de la finanzas del mundo, el Dow Jones se derrumbó 2,09 por ciento y el Nasdaq 2,51 por ciento, un margen que se estiró al 3,37 por ciento en la Bolsa de San Pablo.
A los temores que existen por la crisis hipotecaria se sumaron los débiles datos de empleo y del sector de servicio en EEUU, con cifras que no ayudaron a calmar a los inversores.
En cuanto al mercado local, las compras y ventas del Banco Central sirvieron para acotar los márgenes de fluctuación del dólar.
Desde la entidad monetaria se insiste en que la cuota de volatilidad apunta a demostrar al ingreso de fondos especulativos que no hay un seguro de cambio.
Los precios al público en las principales agencias de cambio del microcentro porteño subieron un centavo, al pasar de 3,16 a 3,17 el tipo vendedor - la punta compradora quedó en 3,13-, aunque en algunas entidades se llegó a pedir hasta un centavo más o hasta 3,18.
Los analistas que aducen cuestiones domésticas sostienen que la suba del dólar comenzó con el progresivo desarme de posiciones financieras en títulos que hicieron grandes operadores extranjeros, una vez convencidos de que el mercado no garantizaba sus inversiones.
Pero antes de llegar a esa conclusión, los expertos señalan que los bonos incorporaron en los precios "la desconfianza" que generan los datos del INDEC.
El cóctel se completó con el nerviosisimo que se respira en todos los mercados del mundo -muy dependientes de Wall Street y las preocupaciones que generan las hipotecas de riesgo- y que se traducen en desarmes de posiciones en bonos.
Concretamente el reacomodamiento global de mercados provoca la salida de fondos de las plazas emergentes y lleva los fondos a alternativas más seguras como se consideran los bonos del Tesoro estdounuidense.
El rendimiento del Bono a 10 años bajó al 4,67 por ciento anual. "Ahora los beneficiados son los exportadores, que siguen vendiendo, mientras del lado de la demanda aparecen bancos -cumpliendo órdenes propias y privadas- e inversores, ya que los títulos argentinos se operan con muchos altibajos porque sigue la desconfianza entre los operadores", dijo un cambista el reseñar el sentimiento de los operadores.
"El malhumor de los mercados de títulos y acciones siguió instalado en los operadores y se reflejó en el dólar mayorista, que llegó a 3,147, por lo que el Central tuvo que intervenir muy fuerte y vender lo necesario y dejarlo levemente por encima del cierre previo", describió Fernando Izzo, de ABC Mercado de Cambios.
Ayer el mercado de cambios movilizó 596 millones de dólares -55 millones menos que ayer-, de los cuales 446 millones se negociaron por el Siopel y los restantes 150 a través del MEC.
Siempre en materia cambiaria, el dólar referencia que establece diariamente el Banco Central para utilizar en operaciones entre particulares o empresas en las que se necesite un precio testigo, se fijó en 3,1403.
Si se compara el valor de ayer con la semana pasada, surge que el tipo de cambio de referencia experimentó un salto del 0,55 por ciento, más de la mitad de lo que se ofrece por un depósito a plazo fijo a treinta días.
Por su parte, el gobierno libró ayer el pago de 2,530 millones de dólares correspondientes a los vencimientos de capital e intereses del Boden con vencimiento en 2012, emitido para saldar las deudas del corralito.
Se trató del onceavo pago de la serie cuyo cupón de amortización es de 12,5 dólares por cada 100 de esa moneda de valor nominal.
En el mercado de títulos, justamente el Boden 2012 fue casi la única excepción con una suba del 0,43 por ciento, ya que el resto volvió a deslizarse por la pendiente.
En cuanto a los que surgieron del canje de la deuda, el Discount cayó 2,51 por ciento y el cupón atadó al PIB retrocedió 1,85 por ciento.
En cuanto a las tasas de "call" en el plazo de 72 horas o préstamos hasta el lunes próximo, se elevaron al 13,3 por ciento anual (anterior 12,4%) y llegaron al 13,5 cuando el pedido de crédito provino de alguna entidad de menor rango.
En el segmento de los depósitos se ofreció una tasa promedio del 8,02 por ciento anual, equivalente al 0,66 mensual, a treinta días exclusivamente, el plazo mínimo permitido.
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