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23 de abril 2015 - 13:19

Arquímedes, Galileo y el dólar ilegal

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Por Esteban Ackerman, integrante del GEENAP.-

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El mercado del dólar ilegal comercia una suma poco considerable de divisas y a la que acceden una proporción menor de ciudadanos. Difícil sería saber con precisión ambos guarismos como consecuencia del carácter reñido con la ley que tienen las transacciones en dicho mercado.

Sin embargo, el carácter marginal nos puede permitir hacer algunas reflexiones sobre aspectos vinculados a ese mercado y los climas que intentan instalarse a partir de la reproducción incansable de noticias creadas de operaciones previas.

Dame un grupo económico y te moveré el dólar "blue", podría ser la actualización argentinizada de la famosa frase de Arquímedes. ¿Por qué nos animamos a sostener semejante afirmación? Simple: si con un punto de apoyo y alguna herramienta que haga de palanca se podría generar la fuerza necesaria para mover el mundo, con un grupo económico y su poderío para influir en mercados pequeños, podría condicionarse el comportamiento del mercado de dólar ilegal. Veamos algunos ejemplos concretos.

Según sus propios balances consolidados, el grupo Arcor tuvo ganancias correspondientes al período 2014 por $ 509 millones. El efectivo y equivalentes al final del período llegaba casi a los $ 1.200 millones. El grupo Clarín presentó ganancias en el mismo ejercicio por $ 1.345 millones y al cierre contaba con efectivo y equivalentes por $ 1.717 millones. Siderar, del grupo Techint, mostró resultados positivos en el mismo período por 3270 millones, a la vez que detentaba efectivo y equivalentes al final del período por 236 millones.

Imagine el lector si alguna de estas empresas (todas ellas miembros fundadoras de la Asociación Empresaria Argentina hoy en desuso) decidiera destinar una parte del flujo de sus recursos a la intervención de un mercado pequeño como el del dólar ilegal.

Un mercado que mueve, según estimaciones, menos de u$s 30 millones diarios, vería afectado su funcionamiento con la decisión simple de alguno de los directivos o dueños de las compañías mencionadas. O, desde ya, con la de cualquier otra de escala similar.

Este tipo de señalamientos deja en claro lo poco transparente, manipulable y carente de capacidad descriptiva sobre cuestiones macroeconómicas que tiene el precio del dólar "blue". La posibilidad de modificar el valor de esta variable que tienen los grupos económicos, sumados al poco afecto expresado hacia el gobierno por empresas comunicacionales hacen un combinado perfecto para armar operaciones en el que se divulga un supuesto descalabro económico que daría cuenta del incremento del precio de la divisa en las cuevas.

Amén de las características que presenta este mercado (pequeño, manipulable, poco transparente, ilegal, etcétera) el lector perspicaz podría cuestionar la validez de la descripción realizada. Si efectivamente hay grupos empresarios poco afectos al gobierno nacional, con la capacidad material para desestabilizar el mercado ilegal de divisas, generando, a su vez, zozobra en una parte de la sociedad mediante la construcción de panoramas alarmistas, ¿por qué no profundizan su actitud y dan un golpe de gracia al kirchnerismo?

No hace tanto, algunos periodistas le hicieron la fiesta de 15 al dólar, otros pronosticaban su pronta mayoría de edad, y hasta un programa le dedicó un informe en el cual "demostraba" que era la mejor inversión, haciendo casi un llamamiento a la población a destinar todos sus ahorros a la adquisición de billetes norteamericanos.

Muy a su pesar, no pudieron descarrilar la cotización y llevarla por encima de los veinte pesos, como algunos economistas pronosticaban (o deseaban). Y no lo lograron porque el manejo de la economía es sólido: el comportamiento del comercio exterior, la venta legal de divisas a aquellos con ingresos demostrables y el incremento de reservas, mellaron la intención desestabilizadora.

Dedicar esfuerzos a generar situaciones que luego son transcriptas como dramáticas por los medios opositores puede ser un buen negocio cuando las perspectivas de éxito son elevadas. En cambio, cuando ese horizonte se demuestra cada vez menos probable y la derrota política se impone entre las principales opciones, el costo económico que implican las operaciones descriptas se vuelven poco interesantes siendo, finalmente, abandonadas.

La mezquindad de los sectores concentrados no va a cambiar. Su oposición al kirchnerismo tampoco. Con lo cual no debería sorprendernos, en este año electoral, una nueva "escalada" y difusión incesante, en el precio del billete verde en el mercado ilegal. Pero no lograrán torcer el rumbo y finalmente podremos decir, como Galileo: "y sin embargo se mueve", para abajo.   

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