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En octubre, según datos del Tesoro Nacional, la deuda brasileña con el Club de París era de 5.765 millones de dólares. Brasil se convirtió en deudor del grupo de países cuando reestructuró su deuda externa, en 1983.
A diferencia del pago de 15.500 millones de dólares de la deuda con el FMI, que vencía en 2006 y 2007 y fue anticipado por el gobierno, la última cuota con el Club de París era en diciembre de 2006.
De acuerdo a Estado, la noticia del fin de la deuda con el Club de París fue comunicada por el ministro de Hacienda, Antonio Palocci, durante la reunión de gabinete convocada ayer por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Según analistas, la decisión de cancelar las deudas con el FMI y con el Club de París forma parte de una estrategia más amplia para mejorar la clasificación de Brasil realizada por las agencias evaluadoras de riesgo.
Las agencias evalúan el riesgo de que un país declare una moratoria. La deuda con el Club de París se había originado cuando Brasil era un gran deudor, y por eso es importante eliminarla de la contabilidad oficial.
El objetivo es lograr la clasificación del llamada grado de inversión (investment grade) de las agencias, que permitiría al país tener acceso al multimillonario mercado de los fondos de pensión internacionales.
Como parte de la misma estrategia, el Tesoro retiró este año de circulación 4.500 millones de dolares en C-Bonds, los títulos emitidos durante la renegociación de la deuda externa, que fueron trocados por papeles con vencimiento más largo.
Aún restan otros títulos emitidos en la renegociación de la deuda externa, los llamados Bradies, que suman 7.800 millones de dólares.
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