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Del total importado durante el primer mes de 2005, el 80 por ciento provino de China y de otros países del sudeste asiático donde los chinos controlan la producción textil.
El dato encendió una luz de alarma entre los empresarios textiles locales.
Brasil, el principal competidor argentino en este sector, se quedó con el 46 por ciento de las provisiones textiles externas.
En 2004, el ingreso de mercadería por 761 millones de dólares -un 24 por ciento más que en 2003- "impactó duramente sobre el mercado laboral del sector".
Según el estudio de la Fundación Pro Tejer, se dejaron de crear 27 mil puestos de trabajo directos y 39 mil indirectos en sectores asociados a la cadena de valor.
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