En el transcurso de un solo mes, los precios experimentaron tres modificaciones significativas: en primer lugar, la actualización habitual que sigue el ritmo de la inflación, con un incremento que varía entre el 5% y el 6%; en segundo, una corrección adicional derivada de un suplemento arancelario del 7,5% para todos los productos importados; y finalmente, el tercer reajuste, consecuencia directa de la devaluación. En este panorama, algunas firmas automotrices optaron por una posición más expectante, manteniendo sus tarifas intactas hasta finales de agosto.

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