Pese a las sospechas de conspiraciones del Ministerio de Economía y la embestida oficial contra Silvio Berlusconi, Italia autorizó a la Argentina a lanzar en ese país la oferta a bonistas. Roberto Lavagna imaginaba, y de hecho lo afirmó públicamente, que se iba a trabar este proceso por una maniobra de acreedores. No demoró un día más la Consob, el ente que supervisa mercados, del tiempo habitual que requiere la autorización de una operación de este tipo. Así, ya está prácticamente todo listo para que comience el 14 de enero la operación para sacar al país de la cesación de pagos. Entran en escena desde ahora los fondos buitre y acreedores que presentaron demandas en EE.UU. y que pedirán al juez Griesa en Nueva York que frene el proceso. Lo acertado sería que el equipo económico en esta nueva y complicada etapa actúe con la idoneidad con la que hasta ahora no contó para resolver eventuales complicaciones. Más allá de ello, que se contemple además lo positivo de sumar la mayor cantidad de aceptaciones posible, sin conformarse con 70%. Esto dejaría, por ejemplo, u$s 30.000 millones en juicios abiertos contra la Argentina.
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