El clima en la Embajada de Francia anoche era de fiesta. No era para menos: liderado por la francesa Alstom, el consorcio que construirá el famoso tren bala consiguió ayer la firma definitiva de Cristina de Kirchner para comenzar con el faraónico emprendimiento.
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La celebración fue organizada por el embajador Frédéric Baleinedu Laurens, que tanta importancia le da al emprendimiento como para poner una foto del tren bala a la cabeza de la página Web de la legación junto con otras glorias de Francia. Como correspondía al evento lo presidió en el centro del salón la mayor maqueta del tren que la empresa trajo al país, con los vagones para primera clase, el coche bar y el de turista, todos de dos pisos.
Casi no había extraños a la casa. Ningún funcionario del gobierno estuvo presente, sólo algunos habitués a esas tenidas diplomáticas como Julio Werthein y el asesor laboral de la UIA, Daniel Funes de Rioja, quizás por una premonición.
Tal vez por eso el agradecimiento mayor de Patrick Kron -presidente de la firma Alstom fue para el embajador y sus equipos técnicos, con quienes, anunció el directivo, espera seguir trabajando. Fue el anticipo de un anuncio que se escuchó minutos después: Alstom no se conforma sólo con el tren y va por más balas (trenes, se entiende).
Como en todo festejo íntimo hubo algunos equívocos, quizás producto de la emoción. Como cuando Kron reivindicó haber tomado el triple de socios locales de los que exigía el pliego de licitación y puso como ejemplo que la construcción estará a cargo de una empresa francesa y tres argentinas, cuando se presume que una de ellas, Isolux Corsan, es netamente española.
Llamó la atención la mención porque en el mismo acto de agradecimiento, Kron llamó por su nombre de pila -como corresponde a toda celebración de ese tipo-a cada uno de los socios presentes. Así aparecieron Juan Carlos (de Goycoechea, el abogado cordobés que maneja Isolux Corsan en la Argentina que estará encargada de la obra electromecánica), Gabriel ( Romero, de Emepa, que aportará los rieles y que tiene una histórica referencia en el alfonsinismo) y Angelo (obviamente Calcaterra de IECSA -ex grupo Macri-que se llevó la obra civil).-El «dream team» del tren bala quedó así presentado en el ball room de la embajada.
Para esa hora de la noche habían quedado atrás algunos disgustos del día, que igualmente eran comentados en el primer piso del Palacio Ortiz Basualdo. Ninguno de los presentes olvidó la hora y media que Cristina de Kirchner hizo esperar ayer en la Casa Rosada a Kron, el embajador y los tres presidentes de las otras empresas que conforman el consorcio Veloxia, antes de otorgarles el premio final con la firma de la concesión.
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