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El presidente saliente del BCE, Wim Duisenberg, hizo una valoración cautelosamente optimista de la economía de la zona euro, al decir que las perspectivas para un repunte gradual son buenas y no hay necesidad de abaratar el crédito.
"Los últimos datos e informaciones son consistentes con un repunte moderado en la recuperación en el segundo semestre. En particular hay señales de que la actividad económica podría haberse afirmado algo", dijo Duisenberg en un comunicado que explicó la decisión del BCE de mantener las tasas estables por cuarto mes consecutivo.
En el corto plazo, dijo que los riesgos están balanceados, una manera del banco central de decir que no habrá recortes a las tasas en los próximos meses.
Eso le deja a Jean Claude Trichet, gobernador del Banco de Francia y quien asumirá la presidencia del BCE el 1 de noviembre, la tarea de ayudar a que la economía europea recupere el paso sin poner en riesgo la estabilidad de precios.
Los mercados financieros, que de manera unánime esperaban que las tasas se mantuvieran sin cambios, mostraron poca reacción a la decisión.
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