Madrid (EFE, Reuters) - El Santander Central Hispano (CH), uno de los mayores grupos bancarios de América latina, condicionó ayer su permanencia en la Argentina a que haya un sistema financiero «rentable» y advirtió tener liquidez para tres meses más.
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El SCH, que controla en la Argentina el Banco Río de la Plata y tiene algo menos de 10% en el Banco de Galicia, presentó en la última jornada los resultados mundiales del primer trimestre de 2002, en un informe por el que planea, página tras página, la situación de sus filiales en la Argentina.
El beneficio neto del grupo creció en el primer trimestre hasta los u$s 603 millones, sólo 0,34% más que en el mismo período de 2001, debido al lastre de sus filiales en la Argentina. Así lo dijo el propio CEO del SCH, Alfredo Sáenz, que compareció en rueda de prensa en Madrid para afirmar que «nuestra presencia (en la Argentina) está condicionada a que el sistema financiero sea viable y rentable», los mismos términos que utilizara Emilio Botín, principal accionista del SCH, el miércoles de la semana pasada.
Sáenz añadió que pese al problema argentino, estos resultados permiten al banco seguir manteniendo sus previsiones para final de año, con unos u$s 2.430 millones de beneficio neto atribuido, lo que supondría alrededor de 10% más que en 2001. El SCH, según Sáenz, mantiene la decisión adoptada hace unos meses de no inyectar más recursos para capitalizar el Banco Río, lo que convierte a la filial en una «caja cerrada y aislada, de donde no entra ni sale nada».
El futuro dependerá de cómo evolucionen las restricciones de disposición de efectivo del público, el llamado «charolada», y de la situación del mercado financiero argentino. La situación, dijo Sáenz, ha llevado al banco a no incorporar los módicos beneficios de sus filiales argentinas en el primer trimestre de 2002, mientras que en los tres primeros meses de 2001 su presencia en la Argentina le reportó un resultado neto de u$s 53 millones. Además, el banco cargó contra reservas más de u$s 360 millones, debido a la mayor depreciación del peso y al nuevo tipo de conversión de sus inversiones en este país, que se han contabilizado a 2,68 pesos por euro, frente a 1,49 peso por euro utilizado al cierre de 2001.
Sea cual fuere la decisión a tomar, el banco se conducirá en la Argentina «con criterios muy prudentes y de máxima cautela», según el informe, que destaca que los parámetros de gestión seguidos hasta la fecha se han enfocado «muy primordialmente» a asegurar «la calidad de su inversión crediticia y, sobre todo, al mantenimiento de su liquidez». Frente al caso argentino, Sáenz dijo que el grupo ha tenido un buen trimestre en América y ha aportado al beneficio total del banco cerca de u$s 349 millones.
En tanto, fuentes del Banco Río aclararon que las manifestaciones de Sáenz fueron precedidas por un elogio a la entidad: «Está muy líquida y bien gestionada», habría dicho el ejecutivo, para luego agregar (ante una pregunta de un periodista presente en la rueda de prensa) que el banco tenía reservas «para tres meses». Fuentes del SCH aseguraron que hoy podría haber una aclaración de Sáenz.
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