En un año en que la asistencia financiera del BCRA al Tesoro alcanzó niveles récord, la base monetaria aumentó poco más de medio billón de pesos en 2020, lo que representa apenas un 18% más de la expansión monetaria del 2019. El BCRA cerró los números del 2020 mostrando que la base monetaria solo creció $574.879 millones alcanzando un total de $2,47 billones. La variación de la base punta a punta registra un crecimiento del 30% mientras que términos de promedios mensuales o de los últimos doce meses supera el 40%. Lo que guarda cierta relación con los índices inflacionarios del año pasado. Sin embargo el BCRA terminó ayudando al Tesoro con más de $2 billones ($408.000 millones de Adelantos Transitorios y $1,607 billones de Transferencias de utilidades) -como este diario había estimado que lo haría al desatarse la crisis sanitaria global- dado que tenía vedadas otras fuentes de financiamiento. Ahora bien, ¿cómo fue posible que la expansión monetaria fuera tan poca con semejante nivel de asistencia al Tesoro? Porque esta es una parte de la historia o dicho de otro modo la expansión de base de $574.879 millones, en realidad, es solo una parte. Esto es lo que quedó en la calle. Porque la gente, por las restricciones y características de la pandemia, “aceptó” tener $626.430 millones más en sus bolsillos. Por motivo precaución y por necesidad de operar con más efectivo (motivo transaccional) las familias demandaron más dinero y así elevaron sus tenencias de billetes y monedas a $1,64 billones (+62% anual). Los bancos también demandaron un poco más de billetes, unos $117.990 millones totalizando tenencias por $261.655 millones (+82% anual). Al reducir encajes por $169.541 millones a un total de $572.435 millones, así la base creció poco más de medio billón de pesos. Vale recordar que el último tramo del Gobierno de Macri se caracterizó por una fuerte contracción monetaria que bajo al objetivo de base 0% (aunque igual hubo expansión) llevó los agregados monetarios a niveles mínimos históricos. Por ejemplo, M2 (billetes más depósitos a la vista) pasó de 13% del PBI al 8% mientras M3 (M2 más depósitos a plazo) del 19% al 15% del PBI. De ahí que fue posible, para el BCRA y el Tesoro, inundar de pesos y que el público aceptara tener más efectivo en sus bolsillos o en los bancos. En 2020, M2 llegó al 16% y M3 al 24% del PBI y cerraron el año en niveles de 13% y 22% respectivamente. Por eso mientras la base crecía al 40% los agregados iban a una velocidad crucero de más del 100% anual.

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